Toda esa semana estaría llena de presentes para la festejada, David se las ingenió para hacer que el hotel se prestara a todas sus solicitudes. Desde comidas especiales sustituyendo al bufet, todas gratuitas para el personal y los huéspedes, hasta mensajes especiales con avionetas en el cielo despejado de la playa, una gran fiesta en varios bares, antros y tabernas en la ciudad. Noe estaba más allá del cansancio, si bien hacía unos días había estado ansiosa por explorar nuevas cosas, ahora deseaba dormir por tres días seguidos. Sin contar que los gemelos cada vez reclamaban más atención. A veces Noe no cabía del terror cuando los veía expresarse de una forma demasiado madura y clara, aún sin usar palabras, pues el recuerdo de esa realidad utópica le venía de pronto, cosa bastante desagra

