Tenía tanta hambre, que mi estómago dolía. Me levanté de la cama y no conseguí a Cicero, busque mi teléfono para mirar la hora, 4:45am. Salí de la habitación, el departamento estaba solo, el ventanal estaba cerrado y las luces de la cocina estaban encendidas, para mi sorpresa me conseguí a Almena, la cual se llevó un susto al verme. -Señora Galanis – Dijo. -Hola – Abri la nevera y saqué un poco de queso crema y mermelada - ¿Cicero? – se giró para darme té. -No lo sé, ha salido con Alain – Me senté en la barra mientras que Almena traía el pan. -Vale, come conmigo por favor – Sonrió y se sentó a mi lado. -¿Qué haremos para celebrar el cumpleaños de Cicero? – Al decir eso me sobresalté ¡Que mierda! Ni sabía cuándo era el cumpleaños de mi esposo. -¿Cuándo es? – Por su cara veía que

