Tome aire, necesita calmar mi pulso. Era jodidamente raro ir hablar con el abuelo y la tía, algo que ya había pasado sin ellos saberlo. Es como decir “hola. Abuelo,tía, estoy casada hace varios meses con un narco y oye cómo toque final estoy embarazada” ¡Si, que mierda! Ya lo sabía, sabía que ellos estaban al tanto de mi embarazo al cual mentí, de la misma manera que lo haré en este momento, fingir que Cicero pidió mi mano mientras estábamos en Grecia y no que falsificó un documento para casarnos. Camine de su mano hasta la puerta de la casa, tocamos y en segundo abrió mi tía. -¡Cicero! – dijo sorprendida – hola cariño – me abrazo. -Hola ¿Podemos pasar? – dijo Cicero. -Claro, adelante – camino delante de nosotros -¿Cómo va el embarazo? – su alegría era tan evidente. --bien – en momento

