No te llevarás a mi hijo

1366 Palabras
SERAPHINA POV —Es mejor que abras la puerta o seré yo mismo quien la derrumbe— demando. ¿Quién se cree este tipo para venir a una casa desconocida y creerse el dueño?— no creas que soy estúpido. Estás ocultando algo grande y valioso. ¿Qué? No puede ser posible. A estas alturas no creo que sepa algo de Cassian. Yo misma me he encargado de hacer las cosas meticulosamente para que nadie de esa familia sepa que ese imbecil de Lucien tuvo un hijo con mi hermana. —Mejor vete antes que llame a la policía y demandarte por acoso— le dije. Por un momento se quedó en silencio. Pensé que se había ido. Coloqué mi oreja detrás de la puerta para escuchar a detalle, pero escuché como unos pasos se acercaban acelerados. Me hice a un lado y vale que lo hice porque ese idiota había tumbado la puerta.— ¡Pero quien te crees que eres!— le di un golpe en el pecho. El me tomó de los codos y me sujetó de manera que me dejó sin opciones. —No intentes jugar conmigo— su aliento me abanicó por completo. Me dejó embriagada por un momento. Totalmente desconcertada— ¿Dónde está el pequeño?— fruncí el ceño. Abrí los ojos como un par de platos. —D-de q-que estás hablan…do?— estaba muy nerviosa. No quería que pusieran sus asquerosa manos en Cassian. No cuando no se lo merecen. —No te hagas la loca conmigo. No tiene caso. Se todo de la existencia de Cassian Thorne— la sangre se me subió a las sienes palpitando bruscamente. —Se llama Cassian Vale, tu apellido solo desgracia trae a cómo las hizo tu hermano y no, no te voy a decir nada del pequeño— y ahí miré cómo entró desesperado como un toro buscando la habitación de Cassian. * FLASHBACK —Estoy embarazada— me dijo Celeste. Yo ya lo había estado sospechando desde hace semanas y más cuando le daban las náuseas con alimento que ella acostumbraba comer. Constantemente la miraba preocupada e incluso en muchas ocasiones la vi llorar. Ella siempre se ocultaba y me dolía que no me dijera nada. Quizás tenía miedo a ser juzgada, pero yo jamás haría eso. —Lo sabía— le dije dándole un abrazo. Quería que sintiera el apoyo que ella misma me había dado a mí.— te felicito. Un hijo siempre será una bendición. ¿Quién es el papá?— ahí fue cuando ella se vino abajo. Fue como hacerle una pregunta dolorosa. Ella no respondió, solo se llevó las manos a su vientre.— Celeste, no me digas que…— me quedé a medias cuando ella me miró con esos ojos negando con la cabeza. Ya sé a lo que se refería: su gran amor. Lucien Thorne. Ese imbecil que se creía dueño del mundo. Ese perro, mujeriego y egocéntrico. No sé qué le miró mi hermana, pero ha sido su amor platónico de toda la vida. ¿por que nosotras las mujeres elegimos mal? En todo somos inteligentes, pero en el amor parece que nos hizo falta. —Si— fue lo único que dijo. Ya sabía el resto de su historia. —Bueno, pero al menos pienso que se hará cargo— sus lágrimas se vinieron abajo. Empuñé mis manos.— Celeste, ¿no me digas que no se hará cargo? —Me tiro un puñado de billetes y me dijo que utilizara ese dinero para hacerme un aborto. Que lo mío solo fue una apuesta con sus amigos, solo quería quitarme la virginidad y ganar esa apuesta.— no dije nada. Las palabras acá sobraban. Ya sabía dónde vivía así que no tendría problemas con buscar a este cabron. Media hora después estaba tocando el timbre de su puerta. Parece que estaban en fiestas porque no era la única que estaba acá. Habían otros coches lujosos. Como siempre a los ricos les vale madre la vida de nosotros los pobres. Una mujer casi desnuda salió a abrirme. Parecía una prostituta por su aspecto. —¿Lucien Thorne?— le pregunté y ella me hizo una señal con la cabeza para que entrara. Dentro de esa mansión era un desastre. Era una sodoma. Alcohol, drogas, mujeres, juegos de mesa. ¿de verdad mi hermana se fijo en este tipo de hombre? Camine por el pasillo hasta dar con el. Estaba con una mujer morena de cabello rojo. Estaba besándose y a la vez manoseandola. —¡LUCIEN!— grité y todos me miraron. Especialmente Lucien— necesitamos hablar inmediatamente.— dejó de besar a la mujer, se acercó y me miró. —Espera tu turno, muñeca, tengo leche para todas— le aparte la mano antes que me tocara. —¡Ni se te ocurra ponerme un dedo encima o te lo meto en el trasero!— abrió sus ojos como si había visto un fantasma— soy Seraphina, la hermana de Celeste Vale. —Oh… hola, hermana pequeña de Celeste— se burló— ¿Qué te trae por acá? —Sabes que mi hermana está embarazada— espete. —¿Y que con eso?— se acomodo el pelo viéndome con esos ojos vacíos. —Eres su padre, imbecil, solo quiero que te hagas cargo porque mi tonta hermana puso sus ojos en una basura de hombre como tú— él empezó a reírse— no te estoy pidiendo que te cases con ella, sólo quiero que te hagas responsable del hijo que lleva en su vientre. —Yo le di una opción, pero si quieres puedo ir a sacar más dinero y se van al mejor doctor para que les haga el trabajito de…— no deje que terminara cuando le di una bofetada que le cambió la dirección del rostro. —Eres el tipo más miserable que he conocido. No necesitamos tu dinero y menos hacer lo que tú quieras. Solo espero que jamás intentes acercarte a ella. No cuando todo haya sido demasiado tarde— me di la vuelta sin esperar nada a cambio. Celeste me tenía a mí. Yo estaría para ella en todas sus etapas. Así como ella ha estado para mí desde que nuestros padres dejaron de estar. * PRESENTE Ahora Dorian estaba frente a Cassian. Lo estaba viendo de los pies a la cabeza. —Es todo un angelito— dijo con una voz más relajada. Estaba nerviosa. No sé qué podría pasar, pero Cassian solo podía salir de esta casa sobre mi cadaver. Voy a luchar contra cualquiera que intente hacerle algo.— no entiendo como mi imbecil hermano pudo hacer algo como esto. No entendía lo que decía, pero debo de aceptar una cosa: Dorian era muy diferente físicamente a su hermano. Era más grande de sus proporciones. Su rostro inexpresivo le daba un toque de intriga y respeto. Sin duda era más guapo y tenía una aura que se sentía a kilómetros. —Desde ya te advierto que si intentas hacer algo que no me gusta, te demandaré por meterte hasta el cuarto de un pequeño— Dorian se giró a mi. Me miró con esos ojos de cazador. Me tomó de las muñecas intentando levantarme a su altura. Estaba casi de puntillas cuando habló con voz tosca e imponente. —No me puedes dar órdenes y tampoco amenazas. No me conoces, no tienes idea de la influencia que tengo en este país. Así que cierra la boca, niña,— tragué grueso. Nunca me había sentido tan intimidada como me sentía ahora.— estaba rectificando la información que me han dado, pero ahora necesito algo más— sacó una cajita pequeña. Tenía una tijera de mano, fue tan rápido que tomó un pequeño mechón del cabello de Cassian. —¿Qué rayos estás haciendo?— le golpee la espalda cuando miré que estaba marchándose. —Soy un hombre precavido y me gusta hacer las cosas bien, así que si todo está bien, lo más probable es que nos vamos a ver más seguido— dijo saliendo como una fiera. Mi mundo de paz, ahora se estaba convirtiendo en un caos.
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