Mi cuerpo te desea

1383 Palabras
SERAPHINA POV —¡Por favor espera!— le dije tomándole su mano. La electricidad que sentí al instante fue extraña. El me miro con esos ojos que podían doblegar a cualquier mujer, pero no a mi. —¿Qué quieres?— me quitó su mano.— No te preocupes, no estoy dudando de que ese niño es el hijo de mi hermano. —¿Entonces por qué llevas parte de su pelo?— le pregunté. El asomo parte de su dentadura perfecta. —Porque soy un hombre que no le gusta dejar cabos sueltos— enarcó una ceja— necesitamos hablar ciertas cosas ahora que lo mencionas.— dio unos pasos. Se sentó en el sofá de la sala. Como si es que esta era su casa. De algo estaba segura: yo no iba a permitir que me quitaran a Cassian. De lo había prometido a mi hermana antes de morir. Él era mi vida y también mi alegría. Uno nunca sabe qué pueden hacer las personas ricas con tal de obtener lo que quieren. Él tenía su tobillo sobre su rodilla, sentado sin ningún tipo de preocupación. Parece que la única preocupada era yo. Tragué grueso. Un hombre como él parecía muy territorial. Como cuando un León marca su territorio. —¿Te vas a quedar en el limbo de tus pensamientos o vamos a hablar?— me dijo con su voz tosca. Sacudí mi cabeza y con ellos mis pensamientos— al menos… ¿podrías traerme un vaso de agua?— me preguntó como si él era una visita bien recibida. —¿De que hablas?— por fin lo había enfrentado. —Si, tengo sed y ni eso me has ofrecido— me dijo con ironía. Empuñé mis manos. Cómo empiezo a detestar a este tipo. No recuerdo cuando alguien me había hecho enojar tanto como lo estaba haciendo el. ¿Quién se cree que es? ¿cree que por su belleza me va a doblegar? No sé con qué mujeres estará acostumbrado lidiar, pero conmigo las cosas nunca serán fáciles. —Te daría un vaso de agua si realmente eres una visita esperada, pero no, no puedo negar que desde ya te detesto y me das una mala impresión. No eres bienvenido a esta casa, ni tú, ni tu familia. Eres un abusivo que hasta te metiste en el cuarto de un niño. ¿aún así crees que te voy a atender?— vi como su mandíbula se tensó— lo único que yo quiero de todo esto es que mejor te olvides de la existencia de Cassian y que por favor una vez saliendo de esta casa, no regreses nunca. ¡NUNCA! * DORIAN POV Me dolía la cabeza y es que no me dio tiempo de no comer absolutamente nada cuando salí del avión. Me habían llegado todos los documentos de la dirección del niño, su nombre y quien lo cuidaba. No fue difícil dar con ellos. Lo que más me sorprendió fue la manera que la chica me estaba hablando, ¿no tenía idea de quién era yo? Seguro que no, porque jamás alguien se había atrevido a levantarme la vos y menos directamente. Debo de reconocer que si tiene ese carácter debe de ser por la vida que le ha tocado vivir. Al menos sé que el pequeño Cassian tiene a una madre muy protectora. Tantas cosas en la cabeza que tenía que no me di cuenta de la mujer que tenía al frente: blanca, con cabello ondulado, un poco rebelde, ojos verdes, con piernas hermosas, cintura delgada, sus pechos tamaño promedio, pero por la camisa holgada que andaba, se le notaban un poco los pezones. Pero lo que sí me llamó más la atención de ella fueron sus labios. Tan carnosos que daban ganas de comérselos en un bocado. Como me gustaría hacerlo… Esos mismos labios me gustaría verlos abiertos haciéndome una mamada. Si, como me encantaría llenarselos de leche. —¡Pero que rayos estás pensando Dorian!— me reprendí mentalmente. Tenía que tener un control sobre mis pensamientos con esta desconocida. Pero también era entendible, tenía mucho tiempo que no probaba una mujer y todo porque me la pasaba ocupado con el trabajo, el apellido Thorne siempre se debía de mantener en el alto estatus. Luego de lo que me enteré con Lucien… todo me había quitado tanto tiempo que solo pasaban los días y los meses en un abrir y cerrar de ojos. —Está bien, no importa, creo que puedo comprar una botella cuando salga— trague con dificultad. Mi cuerpo nunca me había traicionado como lo había hecho en este momento. —Puedes comprarla en china, me parecería mejor— me dijo y yo fruncí el ceño. —¿Qué estás tratando de decirme?— esta vez estaba más serio. —Lo que te trato de decir es que lo mejor que nos puedes hacer a mí y a este pequeño es que te vayas muy, pero muy lejos de acá— me levanté del sofá. Quería encararla. Nunca me habían intentado ver la cara de imbecil y esta chica era la única valiente que se atrevía a eso. —Cuidado con tus palabras, niña, creo que te regalaron una boca muy grande— ella se puso casi de puntillas para encararme, pero me gustaba su valentía— no te preocupes, que si todo sale bien, no creo que nos miremos porque ahora que veo tu actitud, pienso hacer algo drástico— vi como mis palabras estaban haciendo efecto en ella después de verla como se tensó y el miedo la estaba carcomiendo. Si, te tengo donde quiero. —No te tengo miedo, tampoco a tu familia…— me dijo aún en medio de su miedo— solo te puedo asegurar que no te vas a llevar a Cassian, no si yo no lo permito. Primero me tendrás que matar antes de llevarte a mi bebé.— sonreír y eso la enojó aún más— ¿Por qué ahora parece importarle la vida de este pequeño? ¿por qué hasta ahora después de perderse y hasta haberle propuesto que abortara? Eso me había llegado al fondo de mi pecho. Lucien era otro asunto. Yo soy Dorian Thorne. —Por el momento te has salvado, pero nos veremos en un par de días cuando ya los resultados estén listos— intenté darme la vuelta, pero ella me tomó del brazo. Mis ojos se desviaron a su mano y lentamente a sus labios. —¿Por qué lo haces?— me preguntó ahora con los ojos llenos de lágrimas— dime. Me dolió verla así. No lo puedo negar. Suspiré dejando escapar la tensión. —Porque me importa y quiero terminar todo eso— le dije con sinceridad. —Pero aún dudas de él porque mira que le quieres hacer prueba de ADN. Si quieres te firmo un contrato donde jamás llegaré a reclamar ninguna herencia ni nada monetario, solo váyanse— me dijo y su corazón puedo asegurar que se estaba partiendo. —Solo me gusta hacer las cosas bien, señorita, no me gusta dejar nada inconcluso, pero yo sé que ese niño es m*****o de la familia Thorne.— ella de la nada me tomó de la camisa. Me apretó el pecho y me acercó a su pequeño cuerpo. —¡No ensucies el nombre de mi pequeño! No queremos nada que tenga que ver con su familia, solo lárguense. No tienes idea de lo que tuve que pasar para criar a este pequeño. No tienes idea del sufrimiento que he cargado durante cada día, cada mes, cada año.— ahí vi como se quebró. Sus lágrimas se habían salido. En la vida nadie me había tomado del pecho y menos con esa ira. Pero también la entendía: no sé cuánto dolor ha pasado para estar acá. Esta mujer era toda una caja de sorpresa. En lugar de estar enojado, me identificaba con ella. Así que la tomé de los hombros y la miré a los ojos. Quería que se calmara. —No soy un hombre de injusticias, puedes estar tranquila por esa parte. Ahora quiero que guardes silencio y te calmes— le dije viéndola a esos labios que me empezaban a poner de mal en peor.
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