SERAPHINA POV Ya era hora. Después de tantos días en silencio, por fin iba a verle la cara, a oír su voz. Se me escapó una sonrisa, pero se me congeló al instante: ni siquiera tenía claro qué rayos iba a decirle. Pensé: Reclámale, dile que te dejó tirada como si nada. Ni un mísero mensaje, ni una llamada, y tú allá, sola, pensando muchas cosas y sufriendo. Pero el corazón, bien sentimental como siempre, me dictó: No. Apenas lo veas, abrázalo, fuerte. Haz que te jure que nunca más te deje así. —Para cerca de esa cafetería, por favor —le dije al chofer, y el tipo, sin chistar, se desvió. —Dorian tiene una reunión, voy a esperarlo ahí —solté, con cara seria. Mentira. Pero no quería que el chofer supiera que estaba plantada. —Puede parquear donde quiera, yo lo llamo cuando termine —añadí

