He vivido mi vida a oscuras, al menos la parte de la vida que más se recuerda. Eso de primera cita no ha existido con una chica, mis citas todas han sido con médicos y no llevo la cuenta porque han de haber sido cientos. Glaucoma a mis diez años no fue el mejor regalo que me pudieron dar de bienvenida a la pubertad. Adiós a los juegos de beisbol, hasta nunca a los video juegos, no tuve oportunidad de disfrutar de la televisión y no tenía idea de que se sentía hacer las cosas que los chicos de mi edad hacían. He llegado a esta edad adulta sin tener el primer beso, sin ir al cine, sin el baile de graduación con la chica de mis sueños porque no me he podido ni enamorad. Como todo niño, he tenido mis necesidades, mis transformaciones, pero al menos las físicas no las he podido ver. He est

