Reloj despertador en mano, no puedo quedarme dormida otra vez. Cenamos, conversamos y dormimos, gracias a las medicinas ya mi madre va mejorando cada vez un poco más. Fue un buen día después de todo. Me voy a la cama con mil ideas y muerta de cansancio. —¡Tititititi! — suena el reloj despertador ¡Que bueno que lo tengo! Porque de lo contrario me habría quedado dormida. —Buen día, hija— mi madre desde su cama voltea la cara y me saluda. —Buen día madre, el reloj marca las 7, podré prepararte algo de desayuno— —No te preocupes, como cualquier cosa rápida, mejor ve a trabajar para que al salir temprano

