Adrián abrió la puerta de la sala neonatal, ingresando al ambiente lleno de incubadoras y equipos que ayudaban a cuidar a los recién nacidos prematuros. Su mirada se dirigió directamente a su hija. Su corazón se apretó en su pecho. A su lado, James observaba la escena con ojos llenos de emoción. Sabía lo difícil que era la situación para Adrián y su familia. A pesar de tanta preocupación, no pudo evitar notar la belleza de aquel pequeño niño. — Ya sabes, Adrián. — Comenzó James, atrayendo la mirada de Adrián hacia él. — Victoria es realmente pequeña y frágil, pero también es absolutamente hermosa. Tu fuerza y determinación es admirable. Adrián sonrió con tristeza, coincidiendo con James. Era difícil ver a su hija en tal estado, pero saber que tenía personas a su lado que reconocían su

