FENRIR A mitad del día he recibido una llamada de Fernando, hace algunos meses que no nos vemos, he estado a tope de trabajo al igual que él. Pero me ha pedido que comamos juntos, y puesto que Camila no ha atendido mis llamadas desde la mañana y no ha respondido a mis mensajes, he aceptado que nos veamos. Para ser franco no estoy del mejor ánimo, pero es uno de mis mejores amigos y no quiero ser descortés. Me adentro al restaurante después de darle las llaves de mi coche al valet parking, es uno de esos restaurantes lujosos, a los que usualmente frecuentan los Prats, no son de mis sitios favoritos, aún cuando sean tan exclusivos. Me acerco al hostess debiendo corroborar la recepción. Este me guía hasta uno de los salones privados resultándome esto bastante extraño. Cuando se abren la

