Capítulo 1/2

1744 Palabras
FERKON Paso mis dedos sobre mi húmeda cabellera obedeciendo la orden de mamá de bajar presentable para saludar a los nuevos vecinos y desayunar con ellos, algo inusual puesto que mamá nunca ha sido de socializar mucho con los del vecindario. Unos jeans y una playera polo son mi despreocupada vestimenta, tampoco es que quiera impresionar a nadie. Aún me parece extraño el actuar de mamá con respeto a su interés de presentarme con esa chica, algo especial a visto en ella como para mostrar tal emoción o tal vez sea hija de alguna amiga de su infancia y piensa que emparentar es una buena idea; en fin, ya veremos qué tan “linda chica” es mi nueva vecina. Escucho los gritos y risas de Ferrell cuando estoy bajando las escaleras para dirigirme al salón principal de la casa. Al adentrarme lo primero que veo son ese par de ojos azules que mi saltarín hermano ha mencionado. Se encuentra sentada a un lado de Bruno y con un libro en las manos, sonríe al verme entrar y yo le correspondo con la misma acción. —¡¡¡Dámeloooooooo!!! —escucho gritar a Ferrell mientras corre detrás de un niño que se ve es mayor que él. Arrugo el ceño al ver el rostro de mi hermano, parece molesto por lo que el chamaco le ha quitado—. ¡¡¡Es el señor veloz!!! —vuelve a gritar. Cuando el chico pasa a mi lado lo detengo y le arrebato el coche que trae en las manos, se lo entrego a mi pequeño hermano y le remuevo el cabello. El chico se mantiene frente a mí cruzado de brazos mostrándose molesto. —Es un juego —me dice enfadado y se gira para alejarse. —Sí, es un juego —repite Ferrell dándome un punta pie—. Nos hiciste enfadar —dice molesto al volverme a golpear. —Te he defendido, pequeño animal —hablo alto pero sin gritar. Veo hacia la ojiazul y ahora su mirada es completamente distinta pareciera que quiere calcinarme. Sonrío sabiendo por la razón que se ha enfadado, ese pequeño fastidioso seguro es su hermano. Sigo mi caminata hasta llegar al comedor sin ver más hacia ellos. —Por fin baja el bello durmiente —bromea Ernesto, el esposo de mamá, sonrío puesto que nos llevamos excelente y sé que su broma no es con el afán de molestarme. —La próxima vez encierren a la liebre para que pueda disfrutar de mis vacaciones —respondo dirigiéndome al comedor— ¡Buenos días! —saludo enseguida. —Ven, cariño —mamá me toma de la mano—. Ellos son Julián y Fedra Cortázar —me presenta mi madre. —Mucho gusto. Ferkon O’Brien —extiendo mi mano para saludarlos. —¿O’Brien? —escucho una femenina voz a mi espalda y giro para verla— Bruno, ¿no eres Castell? —cuestiona a “don amargado, soy todo intelectual y perfecto partido”. —Es como la película... —responde Bruno en un tono bromista que parece algo nuevo en él. Okay, a mi hermanastro le ha salido el payaso que vivía en su interior, ahora será “don amargado, soy todo intelectual y puedo parecer un idiota por ti”. No puedo evitar sonreír ante mis pensamientos y ella me ve serio, seguro a interpretado que me burlo. —Sí. Los tuyos, los míos, y los nuestros aún no han nacido —complemento sonriéndole y ella me ve molesta al comprender el doble sentido de mi comentario. Creo que me he ganado el odio de: ¿Cami? *** Entre conversaciones desayunamos y parece ser que los nuevos vecinos son muy agradables pero sin duda Cami me detesta. Su desaprobación no es algo que me vaya a quitar el sueño, es más me tiene sin interés alguno lo pueda pensar de mí, mi malhumorada vecinita, ella se pierde del chico divertido y simpático de esta casa. —¿Tu hija siempre es tan callada? —cuestiono a Julián en tanto me llevo un trozo de postre a la boca y veo hacia ella, sus hermosos ojos azules parecen querer achicharrarme— No ha dicho palabra alguna —abundo sin dejar de verla. —Es que Cami no habla con personajes que arruinan los juegos de su hermano —interviene el pequeño para esta hora sé que se llama Thiago. Ella le sonríe con dulzura. —Sí, Cami no le habla a feos como tú —aporta Ferrell recargándose en la mesa apuntando su tenedor en mi dirección queriendo parecer rudo y mostrándose de parte de los recién llegados. —¿Feo? —pregunto a la pequeña pulga saltarina traicionera que tengo por hermano, veo hacia “Cami” y achica los ojos ante mi cuestionamiento. «Cariño, no tienes idea del tamaño de mi ego», hablo internamente sin dejar de verla. Debo aceptar que la niñita es bastante linda y con el ceño fruncido se ve bastante apetecible. —Okay, soy feo —digo sonriéndole y comiendo más de mi plato. —No hablo porque no tengo nada que decir, mis padres prácticamente quieren saber todo sobre el colegio al que ustedes asisten, cerciorarse que yo cuente con una educación de buen nivel. No puedo opinar o intervenir porque no hay nada que pueda aportar. No soy una chica que hable por hablar. —¡Vaya! —digo alzando ambas cejas, «es ruda nuestra Cami»— Eres una mujer extraña, porque sin duda y sin ofender las mujeres, tienen el espectacular don del habla a mil por segundo, siempre tienen algo que aportar. —Y seguro que es algo que detestas, conmigo no tendrás problema. Sólo converso con sujetos que hagan buen uso de sus neuronas, ya sabes, que tengan conversaciones que sean interesantes, “sin ofender” —enfatiza y yo sonrío. —Cami, hija —habla Fedra, haciéndose ver incómoda por el comentario de su fierecilla. —No, Fedra. No me molesta. Te aseguro que tu hija y yo, nos llevaremos estupendo. Las chicas sinceras resultan ser la mejores amigas. Soy un hombre que aprecia que las mujeres digan lo que piensan. —Ferkon, ¿has pensado qué estudiar? —me cuestiona Julián— Nos ha dicho Leonora que es tu último año de bachillerato —interviene. Supongo que desea amenizar el ambiente que se ha tornado incómodo, aunque no así para mí. Gracias la ojiazul he descubierto lo extraordinario que resulta molestar a una chica que tiene aires de superioridad. La pequeña gruñona y yo pasaremos momentos realimente divertidos, de eso no tengo la más mínima duda. —Claro, estudiará leyes. Es el heredero oficial, así que no creo que tenga opción —escucho la voz de Franko cuando sin esperarlo llega—. Yo en cambio estudiaré administración, Ferkon heredará a mamá y yo a papá —su trillada broma no se hace esperar. Vuelco los ojos detestando su presencia, se supone que cada uno se quedaría en casa de uno de nuestros padres para no terminar sacándonos las córneas, pero a él le encanta fastidiarme y venir a invadir mi espacio cada que tiene oportunidad, no le basta el que estemos en el mismo colegio y que tenga que soportarlo en los pasillos. —¡Cariño! —habla mamá mostrándose emocionada de verlo. —¡Genial, el imbécil ha llegado! —no me contengo. —¡Ferkooooon! —habla Ernesto. Me encojo de hombros. —Familia, el desayuno estuvo delicioso pero ya me han arruinado el postre —digo colocándome de pie, detesto al imbécil de Franko y no soporto que compartamos el mismo espacio. Camino al rededor de la mesa para despedirme de cada uno de nuestros nuevos vecinos, claro que mi intención es molestar un poco más a “Cami”. —Fue un gusto, Freda —me despido con un beso en la mejilla— Julián —le extiendo la mano. —Un gusto, muchacho —palmea mi hombro mientras estrechamos las manos. Camino hacia “Cami” y sonrío cuando estoy a su lado, halo un poco su silla para forzarla a colocarse de pie y pueda despedirme de ella, me ve directo a los ojos por un par de segundos y accede. —Mucho gusto, ¿Cami? —cuestiono— Nadie nos presentó —abundo sonriente. —Camila —dice extendiendo su mano hacia mí y la tomo para halarla; y darle un abrazo seguido de un beso en la comisura de sus labios. —Un gran placer, Ca-mi —le digo estrujándola por un breve segundo y ella me aleja empujándome ligeramente. —No puedo decir lo mismo —habla casi en un susurro al alejarse. Sonrío. —“Cami, te prometo que tendremos una maravillosa relación, terminaremos siendo sin duda dos grandes amigos” —me burlo sabiendo que me he ganado su apatía. —“Sí, claro” —habla correspondiendo mi sarcasmo. —Verás que puedo enseñarte muchas cosas —hablo en doble sentido y ella lo capta. Veo como se muerde los labios tragándose su enfado—. La ciudad es enorme —abundo desviando la atención de nuestros padres— Si me permites, Fedra, podría salir con tu hija y enseñarle algunos lugares bellísimos de Yeda, estamos a dos semanas de iniciar el ciclo escolar y sería muy difícil salir cuando ya estemos en clases. —Claro, siempre que Cami así lo desee —Fedra me sonríe al responder. —Bruno, ya se ha ofrecido —responde ella tratando de evitar se note su rechazo. —Pero Bruno no tiene permiso para conducir, así que seré el chofer y chaperón —le guiño un ojo para después caminar hacia la salida del comedor—. Nos vemos y espero que sea muy a menudo —digo viendo a “Cami” sólo para hacerla enfadar aún más. A pesar que tuve que soportar la presencia de mi idiota gemelo por un instante, ha sido una mañana bastante agradable, siendo mi linda vecina mi centro de atención y creo que esto será por mucho porque me ha encantado la sensación que me provoca el verla enfadada. No puedo negar que es un chica sumamente hermosa, pero también sé que será un desafío en que caiga en mis brazos, se nota a distancia que es de las que se creen inconquistables y le enseñaré que está completamente equivocada.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR