Capítulo 0/2

1518 Palabras
Aquello no podría ser más caótico, las personas corren de un lado a otro buscando refugio. Un cuerpo golpea con el mío derribándome en el impacto y enseguida otra detonación se escucha, ahora comprendo son disparos, oculto mi cabeza entre el piso y mis brazos tapándome los oídos. Levanto un poco la vista cuando las detonaciones cesan y veo a Thiago hecho un ovillo en el suelo, giro un poco más mi cabeza evitando levantarla del piso buscando a mamá, un sujeto vestido de n***o llega hasta ella tomándola del cabello. Mis ojos se inundan y siento que no puedo regular mi respiración, el tipo levanta el arma hasta posarla sobre la sien de mamá, aprieto los labios para no gritar. Esto debe ser una pesadilla digo en mi interior. No despego la mirada de aquella escena. No quiero que nada les suceda. No logro entender de qué se trata todo esto. ¿Por qué atacan directamente a mis padres? —¡No le hagan daño! —escucho a papá suplicar casi en un grito. Veo a mi alrededor en busca de ayuda pero ya nadie se encuentra. Solo somos mi familia y los sujetos que amenazan a mis padres. De las escaleras provenientes del subterráneo aparecen más sujetos con armas que parecen ser de mayor calibre. Intento colocarme de pie deseando hacer algo para detener todo esto, no quiero perderlos. —¡No, mi amor! —grita mi madre nuevamente dirigiendo su orden a mí. Vuelvo a mi posición y tiemblo sin poderlo controlar, veo hacia Thiago quien abraza sus piernas manteniéndose en posición fetal dando la espalda a la horrorosa escena. Busco a mi padre con la mirada cuando uno de los últimos sujetos que ha llegado al final se posesiona frente a él sonriendo malicioso. —Te lo suplico. No le hagas daño a mi familia —habla mi padre con dificultad, pareciera que el aire le falta. —¿Familia? —interroga el sujeto mientras sonríe— Nosotros éramos tu familia, siempre fuiste su protegido. Te brindamos nuestra confianza y decidiste traicionarla. ¿Por una mujer, en serio? Pudiste tener las mujeres que quisieras pero decidiste enamorarte de ella —señala a mamá— ¿Ahora qué, “tienen dos lindos hijitos?” —ríe y se acerca a papá para susurrarle algo en el oído. —¡Mientes! —grita papá, cuando él y el sujeto ven por un breve instante hacia mí. La mirada de papá refleja dolor y desesperación, mientras el sujeto no deja de sonreír de forma burlona. —¡Tan sólo ve sus ojos! —habla alto y veo los ojos de papá inundarse con lágrimas. A pesar que me encuentro un tanto alejada de ellos escucho perfecto lo que dicen, sus voces parecen hacer eco en el ahora silencioso y vacío lugar. —No le hagan daño, haré lo que pidas, enmendaré cada error, volveré a ganarme su confianza y jamás los traicionaré de nuevo —las palabras de papá suenan a súplica cuando su mirada regresa a la del tipo. —¡Cierra la puta boca! —habla furioso dándole un golpe a papá que lo hace caer de rodillas, quiero gritar en medio de mi desesperación, pero es como si una mano invisible tapara mi boca impidiéndome hacerlo— ¡De ti sólo pueden esperarse mentiras! —golpea su rostro con la rodilla cuando papá intenta reincorporarse haciéndolo caer de nuevo— ¡¡¿Acaso no recuerdas que él no da segundas oportunidades?!! —el criminal habla con furia tomando a papá por el cuello de su camisa para obligarlo a ponerse de pie, las piernas de mi padre apenas y soportan su peso— ¡Ahora no tienes mas que aceptar la consecuencia de tu traición! —Haré lo que me pidan —insiste papá arrastrando las palabras. Es un golpe en su sien lo que recibe por respuesta, lo que hace que enmudezca, perdiendo el equilibrio queda de rodillas mientras un hilo de sangre atraviesa su rostro. —Elegiste el bando equivocado, César. El nombre por el que lo llama me desconcierta, le ha llamado “César” en lugar de “Julián”, ¿qué es lo que en realidad sucede? ¿Por qué estos sujetos hacen todo esto? —¿Creíste que no sabríamos la verdad?, eres tan idiota y mi hermano también lo fue al creer en ti. Fingiste ser nuestro amigo, y mírate ahora, no eres más que un insecto que debe ser aplastado —habla nuevamente el tipo tomando a mi padre por su cabello para obligarlo a verlo—. Vas a desear no haber nacido —ríe y suelta con brusquedad el cabello de papá para ahora caminar lentamente hacia mi madre. —¡Hola, Fabiola!, ¿o..., —hace una pausa mostrando su arrogante sonrisa— cómo quieres que te llame? —cuestiona al acercar su rostro al de mamá— “¿Fedra?” Por supuesto que no —se responde a si mismo— ¿Creyeron que jamás los descubriríamos, que no los encontraríamos? Somos más listos que ustedes y no tienen idea de cuántas personas están de nuestro lado. —Escúchame —vuelve hablar papá al levantar el rostro con dificultad— estaremos de tu lado —se escucha desesperado. —“¿Estás dispuesto a compartirme a tu sexi mujer?” —cuestiona tocando las piernas de mi madre hasta llegar a sus glúteos y pegar sus labios a los de mi madre dándole no un beso, sino mordiéndolos de forma tan salvaje que cuando se aleja veo un hilo de sangre correr por su barbilla— "¿Eso no?" —habla con sarcasmo arrugando el ceño para dramatizar— Es una lastima que esta belleza tenga que alimentar a los gusanos —pasa su repulsiva lengua en el rostro de mamá limpiando la sangre. Agacho la mirada al no poder presenciar más las repulsivas y dolorosas escenas. Lloro tratando de no gritar hasta desgarrar mi garganta, pretendo controlarme y vuelvo mi vista a ellos. —Déjala, te lo suplico —papá intenta colocarse de pie sin éxito alguno. El sujeto empuja al tipo que apunta al cráneo de mamá para arrebatarle el arma y tomar su lugar. Veo como papá intenta incorporase pero el sujeto que se encuentra con él vuelve a golpearlo logrando que caiga de rodillas una vez más. —¡No lo hagas, Ortíz, haré lo que sea! —papá habla con desesperación. —¡¡¡Cuida de ellos, se fuerte!!! —escucho a mamá decir entre llanto y escuchándose agitada. Sé que tiene tanto miedo como lo tengo yo. —Ortíz, te lo suplico —la voz de papá sale en un hilo. Veo como la sangre en su rostro se escurre siendo arrastrada por el llanto. —¡¡César, sólo te tendrán a ti!! —grita mamá de nuevo. "¿César?" Me pregunto intérname una vez más. Prometo que no entiendo nada y eso lo hace todo mayormente desesperante. —¡¡Los amo, los amo a los tres. Eres y siempre serás el hombre que me dió una segunda oportunidad, mi amigo eterno en el que siempre pude confiar. Supe ser feliz gracias a ti, supiste acabar con mis temores. Supe contigo que la vida si perdona los errores, que sí hay segundas oportunidades; eso te lo agradeceré siempre, César!! —habla entre gritos, con la respiración acelerada. Mi madre dirige su mirada hacia mí y sonríe con dulzura. Quiero ponerme de pie y correr hacia ella, ladea un poco el rostro moviendo la cabeza en negativa dándome la indicación que me quede donde me encuentro, aún con el deseo inmenso de no acatar su orden, obedezco. —Cami, te amo, mi amor. Eres una mujercita hermosa, perdóname por hacerte pasar por esto. Mi amor, te amo, preciosa —una silenciosa lagrima rueda por su mejilla e intento colocarme de pie nuevamente pero ella mueve la cabeza en negativa haciéndome saber que debo quedarme donde estoy. Obedeciendo, no me queda más que ver hacia mi pequeño hermano, ahora su cuerpo se encuentra girando en dirección a mamá, no logro ver su rostro porque aún se encuentra escondido entre sus palmas, pero escucho su llanto casi silencioso. —Thiago, sé un hombre fuerte. Que nada te derrumbe, que esta dolorosa escena te sirva para ser un chico inquebrantable. Te amo, mi bebé. —Mamita —escucho susurrar a mi pequeño hermano cuando por fin levanta la mirada, su voz suena temblorosa, aterrada. —¡¡Cuida de ellos. Son nuestros, César!! —grita mi madre dirigiéndose a papá antes el maldito le dispare al cráneo sin pensarlo un sólo segundo. Abro los ojos sabiendo que mis deseos nunca se cumplirán, que esto no es una pesadilla de la que se pueda despertar, esto es un terrible sueño que vivirá en mis recuerdos para siempre si llego a sobrevivir, levanto la mirada y lo veo que mi hermano se pone de pie para ir hacia el cuerpo sin vida de mamá.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR