NARRA LAYLA HERNÁNDEZ La verdad era que estaba en un mar de pensamientos y confusiones. No sabía que creer o sentir. No sabía si debía creerle a Hassam o simplemente quererle como lo venía haciendo todo éste tiempo. Así que quedé en blanco mirándole. Era imposible amar tan de prisa, pero el enamoramiento tomaba solo un par de segundos. Observé a Sheyla al fondo. Sus lágrimas se habían calmado un poco, ató su cabello y sonrió de lado. Ella no quería a Hassam, mucho menos quería ese matrimonio, pero de igual manera, sabía que tarde o temprano, él sería su esposo. Caminé hasta ella en silencio, la tomé de los hombros y sonreí al pegar mi frente de la suya.—Haré lo que me pidas.—Susurré.—No quiero hacerte daño, mucho menos perderte. Si me pides que me aleje por completo de él, lo haré.—

