Leia El bullicio del aeropuerto de Heathrow era un contraste estridente con la calma que había dejado atrás en Londres. Después de meses de trabajo intenso y la melancolía que a veces me invadía, la idea de recibir a mamá era un faro de luz en mi rutina. La vi salir por la puerta de llegadas, con su andar enérgico y su sonrisa radiante, y sentí un nudo de emoción en la garganta. ¡Dios mío! Mi madre era espectacular, llevaba un conjunto monocromático marrón oscuro que se ajustaba a esa esbelta figura que llevaba, su cabello estaba perfectamente suelto, su maquillaje impecable, era guapísima. Más de uno se dio la vuelta para mirarla cuando pasaba por su lado, yo quería tener eso, esa seguridad al andar, verme así de bien después de un vuelo de más de 8 horas. —¡Mamá!— Exclamé, corriendo h

