Leia Lo que convertía mis días, en días perfectos, era despertar y encontrarme un mensaje de Martín en la pantalla de mi celular, un corto mensaje con una foto que representaba como se había sentido ese día. La diferencia de hora era terrible, pero cada día nos estábamos apañando mejor con eso. Yo le respondía el mensaje con los pendientes que tenía para ese día y durante el transcurso del día le iba actualizando lo que hacía con alguna foto, no era tan buena como él en eso, pero entendía que ambos teníamos nuestra forma de comunicar lo que sentíamos, yo con las palabras y él con las imágenes. Intentaba encontrar algunos minutos para hablar con él, una llamada de pocos minutos, porque escuchar su voz era suficiente. Ese día teníamos una sesión de fotos muy importante para un artículo qu

