Epoca de crisis, espoca de cambios
—Vamos Isabella, no seas tan dura contigo misma— bufe.
—Melani, que no me llamo Isabella—
—Pero asi te llaman todos—
—Todos no son mis amigos—
—Bueno, solo hazlo— dijo ya fastidiada, teníamos veinte minutos hablando de lo mismo, todo el almuerzo se nos había ido en esta conversación.
—¿Para que nos pide esto? ¿Cree que somos del prescolar? El único que se debería presentar es el y ya está— ella solo rodo los ojos de mala gana.
—Hazlo, sino ese día vas a decir cualquier cosa yo te conozco— me tumbe en la silla rendida.
—Hola un gusto, como todos aquí sabrán me llamo Isabelle, pero me conocen como isabella o Isa, soy asistente del jefe, tengo… ¿le tengo que decir mi edad? — ella solo asintió. —¿Y si dejo que el pregunte que quiere saber de mí? — Melani gruño por lo bajo un "no te soporto que difícil eres”.
—Vamos ya, tengo que volver a mi puesto— me riño —Se seria esta vez—
—Hola un gusto mi señor Rey Jonhson, como sabrán muchos mi nombre es Isabelle pero me conocen como Isa o Isabella porque se les complica ponerle una "e" en vez de "a" cuando me llaman por mi nombre, mi edad no te debe interesar, mis hobbies tampoco, mi salud mental menos, asi que no sé porque estoy aquí viendo como Melani me ve mal mientras preparo mi speech pero bueno, llegue aquí gracias a que Alfred vio algunos de mis borradores y por un mal contrato lo mas cerca que voy a estar de la escritura es escribiendo Mails para saber cuando y donde es tu próxima reunión bueno eso y que soy su asistente gracias a que tengo un técnico universitario en secretariado ejecutivo por la mitad, creo que soy buena persona pero por lo poco que hemos tratado creo fielmente que usted no lo es tanto— cuando me cale Melani solo sonrió
—No vas a cambiar nunca—
—Ah, y no te olvides decir que odias pasar navidad con la familia, que todos creen que eres una tonta incluyendo a tus amigos de trabajo y que todos son doctores y la única que se atrevió por algo creativo ahora es una decepción eres tú— hablo Jack acercándose a nosotros —Ya tenemos reunión, faltamos solo nosotros— me aviso.
Me levanté rápidamente y me despedí de Melani con la mano y me fui al lado de Jack
—Para que sepas, no odio pasar la navidad con mi familia— le dije de mala manera.
—Por eso has estado esta semana hablando de lo mucho que odias pasar la navidad junto a tu familia y que hace dos años que no los ves—
No me dio tiempo de responder porque inmediatamente entramos en la sala, todos se sentaron incluyéndonos.
—Bienvenidos, hoy venimos a planificar todo lo que tenemos pendiente—Empezó a hablar la chica del traje —Yo me llamo…
Solo me quedé mirando como su boca se movía, pero mi cabeza iba dando vueltas en la charla que tuve con mi Rommie hace una hora.
—¿Y si mejor les digo que no? Digo no es tan difícil—
—¿Decirle que no a tu familia? ¿Qué tan estable esta tu salud mental? —
Pensé.
—Si lo estas dudando eso significa que no—
—No quiero ir a casa para navidad Michael, no quiero— replique, el solo se dejo caer a mi lado.
—Inventa una mejor excusa al menos— me miro con cariño.
—Nada va a servir, hace dos años no paso navidad con ellos— El solo asintió en respuesta.
—Nada hará que no vayas a casa para navidad—
Sentí como me daba un golpecito en el pie, hasta ahora toda la conversación estuve asintiendo.
—Señorita Fiore ¿Qué le parece? ¿El señor Johnson podrá asistir? — solo sentí mis mejillas arder mientras todos me miraban expectante, y como buena persona que disocio en toda la conversación importante solo sonreí y asentí.
Espero que mi frase de manual sirva.
—Me parece que el señor Johnson va a estar disponible para esos eventos debido a su nuevo ingreso, pero mejor esperen mi confirmación— mis palabras salieron en automático esperando a que eso era lo que necesitaban escuchar todos los ojos que me miraban.
Todos asintieron
Mis músculos se relajaron de nuevo.
Siguieron solo hablando de los eventos para navidad, los nuevos lanzamientos, proyectos, mientras yo solo esperaba en esa sala que dijeran el típico “eso es todo por hoy”. En estas reuniones simplemente me daba cuenta que mis familiares tenían tanta razón al decirme todo lo que me dijeron cuando deje medicina por intentar seguir mi sueño como escritora, decir “tanta” es muy exagerado, pero estas reuniones era lo peor que me podía pasar, hablaban de tantas cosas que me hacían ilusión, pero como “asistente” del jefe solo tenía que intervenir para planificar su agenda y facilitarle algunas cosas.
—Muchas gracias a todos, creo que todo esta terminado por hoy— dijo la mujer de traje que en todas las reuniones se presentaba, pero mi cabeza simplemente no guardaba su nombre.
En cuanto todos se levantaron me escape lo más rápido posible de esa sala con la laptop en mi mano, no quería que me interceptaran con sus preguntas.
No tenia absolutamente nada anotado en esa computadora que le pudiera servir, con el cambio de mi nuevo jefe toda mi organización era un completo caos.
“Caos, eso es lo que soy”
—Para el 1 quieren que este para un lanzamiento de Jeniffer, quieren ingresar 10 escritores emergentes, asi que necesitan que este para los contratos, el 2 hay una feria y quieren ver si la editorial participa asi que tienes que ponerlo al tanto porque seguro van a subir a preguntarle y hay como 3 fechas mas de proyectos nuevos con el grupo Rose, y ah, el señor Frederick quiere una cita urgente el 10— Jack me hablo tan rápido que casi no le pude seguir el hilo.
—Me salvas la vida— me gire hacia el —de verdad muchas gracias— el negó con la cabeza.
—De verdad eres muy buena en tu trabajo para que no te hayan despedido por despistada, todo lo que hablamos va a estar en tu oficina para la tarde— dijo divertido
Tenia un punto, pero estaba aquí por merito propio, tal vez no era muy buena prestando atención cuando se trataba de una reunión para eventos.
—Ahora que Alfred se va, no te imaginas como me está yendo— el solo me hizo un gesto y siguió con su camino.
Jack, Jack era quien si prestaba atención en las reuniones y me informaba después porque sabia que yo empezaba a disociar.
Y para estas fechas todo en mi cabeza se volvía más desastre.
Época de navidad, época de un ciclo extraño para mí.
Todos aman la navidad, y yo también lo hago, tal vez no pongo un arbolito o muchas decoraciones en mi casa, pero amo el ambiente de navidad…pero tal vez lo amara mas si fuera parte de una de esas películas mágicas navideñas que tanto amo aun asi, intento amigarme con la navidad lo más que pueda.
Me senté en el escritorio, había tantas carpetas siempre que directamente quien estuviera del otro lado no me puede ver con tantas montañas de papeles. Suspire.
Las tres en punto.
—Dímelo ya— dijo saliendo del ascensor rápidamente, solo vi por los pocos espacios entre tantos papeles su silueta vestida de traje como siempre, entro a mi oficina. —Deberías ir sacando algunas copias—me reclamo.
—Vienen las fiestas, cada vez que saco una copia para que leas, me entregan diez más— dije aburrida de tantas veces que se lo decía, aunque la sabia lo agradecida que estaba de que me diera este proyecto a mí. —tienes 20 minutos a solas, después vienen los de humanidades— mire hacia arriba para mirarlo, verlo simplemente me ablandaba el corazón, él era como familia para mí.
—¿Qué opinas de todo esto Isa? — se le notaba nostálgico, yo solo le sonreí un poco.
—Que, si esto te va a ser feliz, y crees que es lo mejor para la editorial está bien, pero te voy a extrañar Alfred— el hombre me tendió un vaso de café —y a tus cafés— el solo sonrió, me daba ternura sus arrugas, ya era todo un abuelo.
Pero aun asi, en el fondo estaba asustada, ahora mi trabajo dependía de un hilo y no de Alfred.
—Mis nietos se van a aburrir de mi— Bromeo y agarro una de las carpetas en mi escritorio.
—¿Con tus historias? Imposible, a esos niños les encanta escucharte— el ojeo unas cuantas páginas y asintió dándome la razón.
—Saca todo esto de tu escritorio, mañana ya tendrás otro jefe— se burló, rodé los ojos.
—“perdón, pero a mi me gusta trabajar en orden asi que te voy a pedir que cuando yo empiece a estar en esa oficina este escritorio este impecable”— dije imitando su voz, toda la oficina retumbo con la carcajada de Alfred.
—Algo me dice que esto va a ser un campo de guerra— agarro dos carpetas mas y se fue sin despedirse como era de costumbre.
Toda la tarde me pase organizando todos los papeles que se me estaban acumulando, llevando historias, agendado citas y lo mas importante, tomando una master clase de Alfred para que mañana tuviera a Jonhson al tanto de cómo nos estábamos moviéndonos.
Alfred había preparado todo para que nadie notara el cambio de jefe repentino, pero claro, como era de esperarse yo no entraba en esa parte de “todos”.
—Espero verte en el bar Isabelle— yo no podía evitar tener lagrimas en los ojos, era la última vez que lo iba a ver en estas oficinas.
—Sabes que no me lo perderé— dije como pude, Albert siguió hasta el ascensor como un día común.
Asi el quería que fuera
6 años trabajando para él todos los días y ahora solo lo iba a ver en ocasiones.
—No te quedes hasta tarde— me reto ya dentro del ascensor.
Mi corazón se comprimió, sequé mis lagrimas rápidamente y le sonreí.
—No te prometo nada— le grite un poco, el solo sonrió y el ascensor se cerró.
Y asi era como se terminaba un ciclo.
Vi mi escritorio ordenado, solo con papeles sumamente importantes en él.
Se venia una gran tormenta, lo sentía y Google tiempo me lo había avisado hace unos minutos.
—¿Y va a estar el “Señor Johnson”— dijo imitando mi voz imitando la voz del señor Johnson.
Sali mostrándole el vestido elegido, inmediatamente negó.
—Si, pero creo que le quedaría mejor “el señor ególatra”— dije entrando de nuevo a mi baño.
Michael había descartado cada una de mis opciones que tenia para esta noche, solo me quedaba la última, la única que había dudado si ponerlo tan siquiera en las opciones.
—Si el ego esta igual de grande que…—
—BASTA— chile antes de que terminara la frase
—Tu dijiste que estaba bueno—
Me di un golpe mental, solo a mí se me había ocurrido abrir la boca con mis comentarios con Michael. Termine de ver el largo del vestido indecisa si salir con él a mostrárselo a Michael.
—Una cosa no quita lo otro, no es como la matemática, que tenga la idiotez al mismo nivel que lo lindo, no lo cancela que sea idiota— Sali de la habitación, Michael dejo caer su mandíbula formando un perfecto y exagerado “O”.
—De eso estaba hablando cuando dije que tenías que ir a impresionar— me vi una vez mas en el espejo, el vestido si bien no tenia
escote, estaba bastante corto y ceñido al cuerpo. —No lo pienses tanto Bella, te ves bien, te queda perfecto, además es sexy pero no tanto para ir a un bar con compañeros de trabajo— intento animarme.
—Igual ya no tengo tiempo de buscar más vestidos— me di por vencida y fui directo a maquillarme
Rubor, arqueador de pestañas
—Trata de no demonizarlo, va a ser tu jefe— me recordó volviendo al tema
Rímel.
—¿Todo se tenía que juntar? — dije de mala gana recogiendo mi cabello para que no se viera tan desordenado.
—Te dije que cortarte el pelo te iba a solucionar muchas cosas— yo solo asentí y termine de pintarme los labios rojos. —¿Ya les contestaste? —
—¿A caso no sabes con quien vives?, primero lo resuelvo en mi cabeza y después les pongo la excusa de que no pude contestarle antes porque estaba ocupada— el me paso los tacones.
—Tu nana es un amor— me mire una vez más en el espejo.
—Contigo y solo porque no eres de su familia— rodé los ojos y agarré mi cartera, ya se me hacia la hora y aun tenia que esperar a que Jack me pasara buscando
—Los tatuajes con ese vestido simplemente resaltan— trato de darme confianza, Sali de la habitación con el pisándome los talones.
Solo sonreí, el piropo ni siquiera tenia sentido, el vestido no solo que era n***o, sino que también solo tenía un solo tatuaje que se podía ver y es minúsculo en n***o con detalles en blanco que con el tiempo se han borrado
—Trata de no divertirte tanto— le di un beso en la mejilla, le transferí solo un poco de labial.
—Vendrá Andrea, asi que no sé qué tan divertido va a estar el asunto— negué con la cabeza y salí de la casa antes de arrepentirme de ir.
En mi puerta ya estaba Jack, Melani y Mara en el taxi.
—Pero que divina— dijeron ambas apenas entre en el taxi.
—Y ustedes no se quedan atrás— dije igual de efusivas que ella, tanta energía me iba a dejar sin energía rápidamente.
—Gracias IsabellA por halagarme, tú también estas presentable— hablo muy dolido desde adelante Jack.
—Te ves horrible, no te voy a mentir— lo dije con una sonrisa, las chicas solo hablaban de sus cosas y Jack se volteo solo para mirarme mal, ya estábamos bastante cerca del bar.
—Tu..—
—No le vas a ganar, ya le dijiste que estaba linda—Lo interrumpió Mara, yo solo sonreí triunfante y el se volteo para delante ofendido.
El taxi se detuvo.
—Aun no puedo creer que ya no va a estar Alfred en esa silla—
—ESPERAAA, NO ME HAGAS LLORAR AUN MARA, RECIEN SE DETUVO EL TAXI— chillo Melani haciendo que los tres hiciéramos un gesto de dolor por su grito chillón. —Perdone señor— el señor del taxi solo hizo un gesto de “no te preocupes”
Jack termino de pagar y los cuatro nos bajamos, Mara y Jack entraron abrazados y Melani y yo solo los seguimos.
—No puede ser tan malditamente guapo— me susurro Mel al oído.