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2267 Palabras
Tome de nuevo otro sorbo de café que no se acercaba para nada al delicioso café de Alfred, asi comenzaba una mañana de mierda. —Tranquila, yo hubiera hecho lo mismo— Tiré al vaso al cesto de reciclaje, solo le sonreí a Cam que tenia unos lentes oscuros para ocultar la evidente resaca. —Al menos tu día empezó con el café de tu padre, ya es el primer día y lo necesito con todo mi ser— ella se quito los lentes de la cara y me miro. —¿Tu crees que mi padre me fue a llevar un café en la mañana en vez de un sermón? — solo me encogí de hombros. —Tal vez fueron los dos, en ese caso también hay café de Alfred y eso lo vuelve una buena mañana— sin decir nada ambas empezamos a caminar hacia el ascensor, sabía que tenía una reunión con los publicistas para cambiar cosas y adelanto la cita con otras editoriales. —El te conto su secreto, se supone que tú le tendrías que llevar café a él, y no viceversa— toque el piso de mi oficina. Recordé con gracia. —¿No te conto? El primer día que Alfred me pidió un café, lo compre en la cafetería de la esquina y la traje, desde ese día el empezó a traer su café para todos y no me volvió a pedir nada que tuviera que ver con comida— ella solo negó. —ahora mismo necesitaría esos cafés de la esquina, ahora en todo el edificio no hay ni una sola gota de cafeína a parte de la que tu tomaste— en cuanto el ascensor abrió las puertas ambas salimos, Cam seguro iba a esperar a que Derek la buscara, solo para molestar al nuevo jefe. —ya venía preparada— dije sin problema, en cuanto cruzamos, todas mis cosas estaban en cajas y fuera, miré a Cam paniqueada —Son mis cosas, ¿Qué hacen sacándolas? — le dije a la señora que las estaba sacando, en cuanto se giró la reconocí. —Por orden del señor Johnson esta oficina tiene que quedar vacía para la tarde, es el nuevo jefe, perdone señorita Isabella, yo solo sigo ordenes, sus cosas las guardamos bien y trate de no tirar nada ni fuera ni dentro de las cajas— Me puse las manos en la cara como signo de frustración El maldito me había echo dormir dos horas, comencé el día con un café horrible y aparte Michael y sus malas formas de despertarme en las mañanas Todo para estar despedida en menos de 24 horas Perfecto todo, ojalá se pudra todo. —Debe ser una equivocación— Cam llego a la misma conclusión que yo, pero la mujer solo negó y nos enseño la nota Necesito que la oficina número 28, a nombre de Isabelle Fiore quede vacía para las dos de la tarde. Y estaba ahí su aclaración con su firma con una hermosa caligrafía que no era de sorprenderme lo perfecta que era. —No es ninguna equivocación Camila, a diferencia de ti, yo no las cometo— dijo la voz del hombre detrás de mí —ya ahí que estar en la reunión, si llegan antes que nosotros no dejaremos una buena impresión— antes de que pudiera decir algo, fui empujada hasta la sala de reuniones por Camila malhumorada, ambas nos sentamos y antes de que pudiera preguntarle a Derek llegaron todos. Saludaron, se presentaron. —¿Por qué cambiar todo tan repentino señor Jonhson? Recién empieza hoy— lanzo uno como una puñalada, todos nos sentamos dándole inicio a la reunión —Porque— ¿estaba verdaderamente despedida? ¿podía hacer eso? ¡claro que podía! pero ¿no tendría que avisarme 15 días antes o algo asi? ¿Por qué no tuve mas experiencias en trabajos? Digo si me despide, mi única referencia es el, porque Alfred, aunque fue mi jefe se retito. Perfecto, un curriculum vacío y con un despido al menos no me va a dar mucho trabajo, estoy en la misma posición que un recién graduado al cual le piden experiencia, pero no lo contratan por falta de la misma ¿se me puede despedir casi en fecha navideña? ¿y si le hago chocolate caliente para recordarle la fecha de amor y felicidad? No, definitivamente el chocolate caliente no es lo mío, tal vez si me pongo un buzo de navidad antes de que me dé la noticia. —Si, asi lo quiero, quiero que me manden los borradores, quiero que me pasen todos los detalles, no quiero sorpresas— Sali de mi mente, Derek solo tenía la mirada fija en mí, rápidamente hice como si prestara atención.——— Todos se levantaron, asintieron y fueron saliendo de la sala, Camila solo bufo por lo bajo. —Eres una espinilla en el culo— se notaba frustrada, tal vez si le hubiera prestado atención a la conversación sabría a que se refería. —Tu padre confiaba en ti para estas cosas, yo no— sin más se levantó y se fue. —¿ahora donde se supone que voy? — dije viendo como la silueta desaparecía de mi vista, ella pareció recién recordarlo. —Agéndale una cita para el lunes a primera hora con los de publicidad abajo, y no tengo ni idea— yo solo le sonreí en agradecimiento, agarré mi cuaderno. —me parece que tengo que ir a la boca del lobo— Camila solo asintió y con los lentes en su cara puso su cabeza en la mesa, le puse la pastilla que estaba guardando en mi bolsillo a su lado y salí hasta el ascensor. —Pero miren lo reluciente que estas esta mañana— dijo Jack con sarcasmo saliendo del ascensor con las chicas, los salude a todos con un beso en la mejilla. —Si asi estoy yo, mejor no vean a Camila, ustedes están frescos porque no les toco estar dos horas antes aquí y en reunión— bufé molesto y me subí al ascensor. —Hace años no subías allí, ¿ya te olvidaste que tu oficina queda aquí abajo? — se burlo Mara haciendo la voz de Alfred, yo solo gire los ojos. —Sacaron todas mis cosas de mi oficina que al parecer ya no es mas mi oficina— Melani solo me miro con reproche. —Ni siquiera hemos hecho la reunión para presentarnos y ya te despidió, ¿eso es un récord o algo? — el ascensor justo se cerró. Tenia tanta razón, dure menos de lo que pensaba. No me tenia ni fe, sabia que iba a durar poco y con el un poco menos pero no pensé que tan poco. Ninguno había ganado la apuesta que habíamos hecho hace unos días Dos pisos mas arriba, este piso era tal como lo recordaba, era una biblioteca con un escritorio en el medio, tantos libros en esos estantes, algunos ni siquiera habían salido a la luz, podría jurar que ahí había un par de mis borradores que le había regalado a Alfred en mis primeros años. Hace un poco más de un año no venia a este piso, pero estaba seguro que el señor perfeccionista había cambiado muchas cosas e iba a cambiar otras más, la razón por la cual no venia no era muy impresionante, solo que Alfred decía que ahora este era su refugio y no quería que lo interrumpieran sin cita previa, y si necesitaba algo de mi bajaba hasta mi oficina. —Trate de no quitarle su esencia— su voz hizo que se me erizara la pie, me gire hacia el. —No te voy a mentir, me espetaba que cambiaras absolutamente todo, ya sabes el ventanal gigante— atrás de esos estantes llenos de libros, según los cuentos de Alfred hay unos grandes cristales, pero según el esos libros era lo que el consideraba una vista hermosa para ver todos los días. —Tengo un ventanal gigante en mi apartamento y se lo que pensaba Alfred acerca de estos libreros, seguramente revise todos para ver quien se merece estar ahí— y entre en pánico. Por favor que Alfred se haya llevado mis borradores, o que no haya puesto mi nombre, el camino hasta la mesa del escritorio y se puso detrás del el, yo lo seguí. —Tu escritorio va a estar en ese lado si te parece bien, y si no, no se donde mas lo vas a poner porque si bien este es un espacio grande como te darás cuenta es el único espacio donde entras—señalo una esquina, y de nuevo recordé porque estaba aquí. —¿No estoy despedida? — el alzo ambas cejas, estaba segura de que se estaba burlando de mi solo con su mirada. No era mi imaginación, su sonrisa burlona lo delato. —¿Tan mala eres en tu trabajo que ni pasaron dos horas y ya te dabas por despedida? — no me sorprendía que su ego no le permitiera ver que no era yo la del problema. —Dijiste al frente de Alfred que para ti la honestidad era sumamente importante…asi que te lo digo…— para su buena suerte el ascensor haciendo ruido me interrumpió, y del salió mi hermoso escritorio blanco con mis cosas. —Salvado por la campana— susurro para el mismo, detrás de todas las cosas salió Cam con Jack.. —Ya todos están en la sala como pediste aquel día— vocifero Cam y volvió a irse en el ascensor con Jack. Las presentaciones —Vamos abajo— me dijo caminando hasta el ascensor, yo negué con la cabeza. —Me quedare aquí a acomodar todas mis cosas— todo era buena excusa para faltar, me miro fijamente, y a pesar de que quería darle la espalda porque me ponía nerviosa su vista fija en mis ojos no lo hice. —No era una pregunta— dijo con ese tono serio, y yo sin saber como responder ante la presión de su mirada en la mía y su tono obedecí. Entramos al ascensor —No planeo presentarme— dije de mala gana, el solo se apoyó en la pared —Alfred me advirtió desde el primer día que te ibas a escapar de esta actividad— lo vi de reojo como miraba su celular sin mucha preocupación. —Y créeme, te voy a tener a la vista en todo momento hasta que llegue tu turno, no vas a desaparecer, te voy a vigilat— Muchos insultos pasaron por mi cabeza uno tras otro —Ya lo veremos— dije entre dientes en cuanto se abrió la puerta Lo había tomado como un reto La primera en salir fui yo, pero el con sus zancadas no le tomo nada ir a la par conmigo, todos estaban allí, cada uno con un número en el pecho —Esto es tan estúpido— fui directo a los chicos y tome mi numero 28 Lo mire como iba hablando con varios grupos, se mezclaba tan bien entre las personas y eso se notaba, a cada 5 segundos me buscaba con la mirada y cuando me encontraba solo sonreí un poco y volvía a su conversación como si nada. —Voy al baño— le susurre a Mara a mi lado que estaba concentrada en lo que hablaba Jack de sus vacaciones en Hawái el año pasado, asi que solo asintió. Tenía dos opciones Una. Esperarme todo el tiempo en el baño y luego salir cuando todo acabara Dos. Subir por las escaleras de emergencia, y esperarlo arriba con mi sonrisa triunfante Y aunque el segundo plan era mas arriesgado porque estaba segura que si Derek se daba cuenta de que me había escapado no sería capaz de entrar al baño, la segunda me iba a dar más satisfacción. Por alguna razón estaba tan segura que me iba a buscar, y esa razón era que me había avisado, el me había avisado que ya sabía mi plan. Eso y que Raul parecía estar vigilando las escaleras principales y al ascensor. No fue muy difícil, Me miro, lo salude con la mano y el solo negó con la cabeza y sin darse cuenta Laura, la de recursos humanos se puso frente a el tapándole la visión por completo, asi que con cuidado fui hasta las escaleras de emergencia y subí dejando el papel con mi numero en los escalones pegado. Llegue sin aliento, pero no había nadie en la oficina, el olor de libros nuevos simplemente me cautivo. Ya todas mis cosas estaban arregladas de tal manera que se me hacía cómodo, habían hecho una copia y pega de como la tenía antes, asi que empecé a organizar todo, recibir algunas llamadas para confirmar citas y asi al mismo tiempo dejar pasar el tiempo. El ascensor sonó avisando que se iban a abrir las puertas. —No hay manera que pudiera subir esos dos largos pisos, te pedí que vigilaras las escaleras y el ascensor ¿Dónde se metió si no pudo bajar ni subir ni esconderse en el baño? — las puertas se abrieron. ¿También había mandado a vigilar el baño?. Le sonreí triunfante. Estaba junto a Raúl su expresión y la forma en que me miraba Derek me decían todo, no estaba contento. Que lastima, yo si lo estaba —¿Me estabas buscando a mí? Creo que se te olvido mandar a vigilar también las escaleras de emergencia de la izquierda —
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