Manuela —cuatro días después Frank contrató a Axel y aunque Gonzalo no estuve de acuerdo, no se negó a aceptarlo. No obstante, las cosas se han vuelto algo tensas, Gonzalo ha empezado a ser demasiado molesto con sus celos, no me deja sola ni para ir al baño, me sigue a paso sigiloso y aunque he tomado todas las precauciones para no ser tan evidente, siento que me ha descubierto. Cuando ambos coinciden en el mismo lugar, se echan unas miradas como si entre ellos existiese un odio desmedido, las palabras en doble sentido, los ataques sutiles como arma de doble filo que atraviesa y destroza en demasiado notoria. Cualquiera se da cuenta de que se odian y yo soy la causa. Y no es que quiera culpar a Axel, pero ese hombre está tentando al demonio, no deja de sonreírme, ser exageradamente amabl

