Al día siguiente arribó Isabel Almonte. Adriana se mantuvo en su habitación hasta que Salvador fue por ella para presentarle a su tía. Isabel era una mujer de baja estatura, de anchas caderas y piel muy oscura. Tenía el cabello rizado y lo usaba muy corto. Hablaba fuerte y tenía la misma actitiud dominante y la misma mirada profunda de Salvador, aunque sus ojos eran negros. Luego de las presentaciones, compartieron un café y conversaron sobre doña Carmen. Sin embargo, Adriana prefirió dejarlos solos y se retiró rápidamente. El viernes por la tarde se haría la pequeña ceremonia. Adriana se mantuvo apartada, observando a quienes llegaban. Nohelia y Héctor le acompañaron un rato y llamó su atención los tres hombres que permanecieron con Salvador la mayor parte del tiempo. Probablemente e

