Muy temprano en la mañana llegaron los personeros del hogar de reposo para retirar los equipos. Eran muchos y delicados, así que les tomó bastante tiempo desinstalar y embalar todo para el traslado. Luego, Salvador y Adriana se encargaron de revisar las pertenencias de doña Carmen. Seleccionar, separar y empacar todo les tomó un par de días. Salvador revisaba el contenido de la cómoda, cuando sacó un joyero. Fue separando las piezas. - Creo que esto se lo enviaré a mis tías – dijo más para sí. Luego, tomó unos pendientes de oro y cristales en forma de flor – Adriana – Ella se encontraba en el otro extremo de la habitación, empacando los zapatos. - ¿Sí? – solo alzó la cabeza y lo vio acercarse. - Creo que mamá querría que tengas esto – y tomó su mano. Depositó los pendientes e

