POV Carter —¡Genial! Más trabajo —dije tras soltar los documentos en el escritorio—. A quien engaño, estaré feliz si mi amigo logra establecer un vínculo con su hija. Espero que le vaya bien, y que no lo arruine —levanté las manos al aire en plegaria—. No soy muy buen creyente, pero que Belial dejé de ser tan Bestia, amén. Revisando los archivos, recordé el pedido que Belial me encargó antes de que se fuera. Levanté el teléfono y me comuniqué con la secretaria, ella daría el aviso, por lo que mientras esperaba, seguí con lo mío, hasta que unos minutos después, ella ingresó sin percatarse de mi presencia. —Mandó a llamarme, señor Berce… ¿Qué haces ahí? —me señaló, totalmente confundida por mi presencia en el asiento de presidencia. —Bueno, estoy a cargo. —Como sea, dime qué necesitas

