AITOR Su belleza me estaba haciendo alucinar. Desde que la vi bajar las escaleras no pude mirar a otro lado que no fuera ella. Mi Alondra. Incluso cuando fingía no hacerlo cada parte de mi cuerpo estaba pendiente de cada uno de sus movimientos, es por eso que al verla bailar con Dean estuve a punto de perder la cabeza. Casi podía jurar que Alondra estaba tratando de volverme loco. Y si era así lo estaba consiguiendo. Pero entonces iba a mostrarle lo que este hombre loco puede llegar a hacer por ella. Sé que la llamé para que habláramos pero en este momento lo último que quiero hacer es hablar cuando finalmente la vuelvo a tener entre mis brazos, siendo mía. —Aitor, tenemos que hablar... —murmuró ella con voz agitada cuando nos separamos por falta de oxígeno. —Hablaremos pequeña,

