La conexión entre nosotros es sublime. Nuestros ojos se comunican aún en la distancia. Mi corazón se agita ligeramente sabiendo que lo que está por suceder hoy destaparía mis secretos pero esto me haría libre. De repente una exuberante rubia se acercó a Aitor haciéndome gruñir por lo bajo cuando él le sonrió de esa manera tan perfecta. Mi estómago se estrujó y lo único que pude hacer fue tratar de ignorar esos celos absurdos yendo a buscar a Santi, detectándolo enseguida. —Feliz cumpleaños otra vez Santi —le dije a mi mejor amigo llegando a su lado para envolverlo en un abrazo y darle finalmente mi regalo. —Muchas gracias dulce Ali —me dijo mirándome con una sonrisa tras desviar su mirada brevemente detrás de mi—, creo que hay alguien que se muere por acercarse a ti. —Hoy hablaremos

