CAPITULO XVII

464 Palabras
Bosque del viento SYAORAN Pasaron los días y aún tenía un poco de temor, los fenghuang no estaban buscando a Liang Xia o tal vez nos estaban siguiendo, por eso no nos quedábamos en el mismo lugar todos los días. Debo admitirlo que fue más difícil salir del valle que entrar En esos días me di cuenta que Liang Xia no mentía, sabía pelear, es difícil de admitir, pero ella venció a casi todas las bestias del valle. Al parecer desde pequeña le gustaba leer muchos libros, y en uno de ellos hablaba sobre las bestias del bosque del valle de las luciérnagas, así que los estudió y analizó. Los paisajes del lugar eran hermosos, dejando fuera a las bestias que allí habitaban, sus paisajes eran inigualables. - No sabía que también dibujabas – Me sorprendí - ¿Te asusté? – Guardé rápidamente mi cuaderno - Los llevo para alguien, quiero que vea lo hermoso que es este lugar - Tráelo a este lugar, yo podría ser su guía - No quiero que la hieran las bestias - ¿La? ¿Es una mujer? – La miré - Deberías estar reposando, las heridas no están totalmente sanadas – Masajee el puente de mi nariz - Lo siento, estás así porque me has defendido todo el camino – Mi orgullo estaba un poco herido, una chica de dieciocho años era más fuerte que yo, un general. - Estoy bien, recuerda que no soy como otras personas, me curo en unas horas - Aun así, el dolor es diez veces más que el de los demás. Descansa, en media hora debemos comenzar a avanzar – me levanté de la roca en donde estaba sentado, Liang Xia hizo lo mismo - Entiendo. No puedo creer que haya pasado una semana y mi tribu no se dio cuenta de mi desaparición - Lo hicieron, deben estar buscándonos – La miré - ¿No quieres regresar? - ¿Estás loco? He caminado mucho como para regresarme, además falta menos de un día para llegar a la tribu de los Byakko – La miré sorprendido – Leí en un libro que esa tribu está más cerca de nosotros – sonrió - Si sabes el camino ¿por qué no has ido antes? – pregunté - Lo pensé muchas veces, pero ir sola me daba miedo. Y como lo viste, nadie de mi tribu más que yo, quiere salir. Así que no tenía a nadie para venir a estos lugares – Una vez que terminó de hablar se dirigió a la casa cama improvisada que habíamos hecho y se acostó En este punto ya no sabía si llevarla a mi tribu estaba bien. Tenía miedo que los habitantes entraran en pánico si se enterasen que hay una fenghuang en nuestra tribu.  
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