Habían pasado unas dos semanas desde que YeJi había vuelto a su vida. Durante todo este tiempo la atmósfera de su hogar se volvió tan molestamente tensa. No podía concentrarse en el trabajo sin poder evitar pensar que tal vez se habían llevado a su hija sin decirle nada. Todo el papeleo que habia tenido que hacer para conseguir un buen abogado y el material para poder verificar sus palabras fue muy agotador.
Siempre que llegaba a casa buscaba desesperado a su hija, por suerte lograba encontrarla, y recibirles con un cálido y gran abrazo logrando que la pequeña se quejara por la fuerza que utilizaba por accidente.
━ ¿Ya tienes todo? ━. Preguntó Jimin acercándose a él desde atrás y así poder entrelazar sus brazos alrededor de su pecho, dejando caer su mandíbula en la curva de su cuello.
━ Creo que sí ━. Responde sabiendo que se refería a la cantidad de papeles que tenía en el comedor.
Suspira cansadamente, echándose para atrás hasta poder apoyar su cabeza contra su pecho, ladea su rostro soltando un divertido balbuceo al sentir los pequeños besos que dejaba con tanta ternura en su cuello.
━ ¿Quieres que me quede a dormir? ━. Se aparta de él, no sin antes rozar por última vez su nariz sobre su piel.
━ No... quiero estar a solas con SeoYeon ━. Contesta relajando sus hombros por como acariciaba ahora su cabello, frotando sus dedos contra el cuero cabelludo. Jimin siempre sabía dónde tocar o que hacer para tranquilizarlo un poco.
━ Está bien, te veo mañana ━. Sus manos se mueven hasta dejar las últimas caricias ahora en el lóbulo de sus orejas.
Se despide de él agachándose hasta poder atrapar en un corto movimiento sus labios con los suyos. A pesar de ser un corto contacto es lo suficiente para hacerlo sentir satisfecho. Sus bocas pegadas se separan lentamente, Jimin le sonríe mientras se aleja de él. Buscando sus cosas que estaban en el sillón.
Cuando las recoge y tiene todo listo deja un último beso en la frente de su amado, susurrándole que todo estaría bien y sin más se encamina hacia la entrada, desapareciendo tras de ellas no sin antes darle una rápida mirada y una linda sonrisa.
Jeongguk suspira sintiendo como un doloroso vacío crecía en su pecho al quedarse mirando por las largos segundos la puerta cerrando. Estaba tan agradecido con Jimin, los pequeños gestos que tenía con él siempre lograban aligerar mínimamente todo el caos de vida que tenía en estas últimas semanas.
Estira su cuerpo cansadamente, alzando sus brazos en el aire mientras soltaba un grave quejido, quedando así con sus piernas más abiertas en la silla mirando sin fin alguno cualquier punto de su hogar.
Cierra los documentos que tenía en la mesa, dejándolos perfectamente en el folder. Se levanta de su asiento con pereza, frotando su mano torpemente contra sus ojos por el ligero sueño que tenía.
Camina con pasos cansados, apagando cada luz que se encuentra en su camino hasta llegar a la habitación de SeoYeon. La puerta estaba cerrada, pero la luz del cuarto se colaba por la rejilla baja de esta. Tomando fuerzas agarró la perilla de la puerta y la giró en silencio, metió primero su cabeza con cuidado dándose cuenta que esta no había notado su presencia. Termina de meter lo que restaba de su cuerpo.
Se queda unos segundos allí parado, recostado contra el marco de la pared, viendo desde allí como metía en sus gavetas los pocos juguetes que tenía regado en el piso. Tarareaba bobamente una canción infantil, moviendo su cuerpo hasta agacharse y seguir con lo que estaba haciendo.
━ Bebé ━. Murmura Jeon ya sin poder aguantar solo mirarla desde allí.
Sonríe al ver como alza su cabecita de inmediato, sus labios se alzan y deja lo que tenía en la mano en el piso para correr de costumbre hacia él. Se veía tan tierna en su pijama de gatitos. Abrazaba sus piernas con fuerza, frotando su cabecita en ella para mirarlo con aquella Dulce mirada que tantas fuerzas le daba.
━ ¿Ya vas a dormir? ━. Pregunta, agachándose hasta quedar de cuclillas y tener su rostro tan cerca del suyo.
━ Sip ━. Asiente contenta, agarrando con sus pequeños deditos sus manos y poder jugar con estas.
━ ¿No quieres dormir con papá? ━. Dice por fin, apretando sus manitas en espera de su respuesta la cual tarda mucho en llega.
━ Ya soy una niña grande, no puedo dormir con papá ━. Niega inflando sus mejillas graciosamente.
━ ¿Segura que no quieres dormir conmigo? ━. Suelta una pequeña risilla al ver la duda en su rostro. Se notaba que esta si quería, pero quería seguir con su actitud fuerte ━ Bueno, papá todavía está pequeño así que él si quiere dormir contigo ━. Acaricia sus mejillas, delineando con sus dedos el contorno fino de sus mismo ojos.
━ ¿Por qué papi quiere dormir conmigo? ━. Notó unos diminutos destellos de preocupación en su mirada. Sabía que ella también estaba preocupada por él. Tal vez no había podido ser lo suficiente fuerte.
━ Papá está teniendo muy~ feas pesadillas últimamente, y necesita que alguien lo cuide, ¿Podrás cuidar de mí? ━. Le suplica, abultando sus labios hacia bajo tal como ella hacía cuando quería algo.
━ Está bien ━. Alza sus brazos rendida ━ Pero solo porque papi lo pidió, porque yo soy una niña grande ━. Sonríe con orgullo, haciendo desaparecer sus ojitos tras las rejas de sus párpados.
Jeon suspira agradecido, aplastando con las palmas de su mano sus mejillas rojizas para sin previo aviso tomarla por debajo de sus piernas y alzar en el aire. La melodiosa risa que suelta ante la acción deja aquella agradable sensación en su pecho que tanto necesitaba para seguir viviendo. La pequeña enreda sus bracitos con dificultad sobre sus hombros, aferrándose a él mientras restregaba su cabeza en su pecho.
━ Niña grande o pequeña siempre seguirás siendo mi bebé ━. Susurra agachando su cabeza hasta poder regar besitos por todo aquel lindo rostro.
Cierra la puerta de su cuarto, no sin antes apagar la luz y buscar la mantita favorita de su bebé. Todo esto con ella entre sus brazos al no querer soltarla. Durante todo el corto camino mece su cuerpo de lado a lado, enterneciéndose de cómo solo con unos cuantos movimientos ya SeoYeon no podía aguantar mantenerse despierta. Sus ojitos se cerraban a cada rato, rodándolos para balbucear y quejarse del sueño.
Cuando llega a su cuarto no duda en tirarla con cuidado sobre la cama, La Niña rebota contra el colchón graciosamente, soltando una pequeña risilla para luego nuevamente volver a cerrar sus ojitos aferrando su mano a la punta de la manta.
Antes de ir también a dormir con ella decide tomarse un pequeño baño y asearse como de costumbre. Pasó unos cuantos minutos meditando bajo la tibia agua de la regadera, dejando fluir los pensamientos y relajando su cuerpo.
No sabe cuánto tarda en el baño, pero cuando sale se encuentra a la bebé ya profundamente dormida. Arropada torpemente, con sus pies saliendo de la colcha. Sus cabezas reposaba en una de las almohadas, acostada de un lado mientras seguía abrazándose a sí misma.
En silencio se acerca lentamente. Hunde con cuidando sus rodillas contra el colchón, la cama cruje bajo él y se mueve un tanto, sin embargo durante todo lo que le costó logró quedar acostado boca alado mirando a SeoYeon. Apoya su brazo contra la almohada bajo su cabeza, cubriéndose con su propia sábana y de paso también a la pequeña.
No puede evitar quedarse por un largo tiempo mirando en silencio a SeoYeon durmiendo. Analizando bajo la débil luz de la luna sus rasgos tan relajados. Su ondeadas cejas relajadas, la curva de sus gorditas mejillas aplastadas, algo Rojas e hinchadas. Su pequeña nariz de botoncito, redondita como una masita. Sus lindos labios delgados, algo partidos, entreabiertos soltando largos suspiros de su boca. Sus ojos caen sobre el pequeño lunar bajo su labio. Aquel lunar que los dos compartían, era su marca en ella.
Su mano se mueve lentamente por la cama hasta poder rozar tembloroso con su pulgar el lindo puntito en finos toques. Cuando menos se lo esperaba continúa acariciando sus cabello, sus mejillas, sus lindos ojitos hasta sus orejitas. Su liviano toque la hace suspirar, y balbucear tiernamente, frotando su cabeza contra la almohada.
Si todo salía mal tal vez hoy sería la última noche que dormiría con ella. Esta era la sensación que extrañaría. Lo cálida que se sentía bajo su tacto, como si pudiese tocar todo el amor que ella le daba o que él le había dado. Cierra sus ojos, sin darse cuenta de cómo su garganta comenzaba a doler, de como su nariz estaba algo tapada, y ni del ardor que de repente se había instalado en sus orbes.
Continúa pensando en ella. En cada momento que había vivido juntos. La primera vez que le sonrió, cuando gateó, cuando la escuchó decir papá por primera vez, cuando logró ponerse de pie solo, cuando le salieron sus primeros dientitos de leche, y también la primera vez que le había dicho te amo. Todos aquellos recuerdos se albergaban en su memoria, unos cuantos plasmados en fotos, otros solo existiendo en su cabeza.
━ ¿Papi estás llorando? ━. Pregunta la pequeña torpemente, alzando su cabecita para mirarlo con algo de dificultad preocupada.
Sino fuera por tales palabras no se habría dando cuenta que había comenzado a llorar, notando hasta ahora lo humedad que resplandecía en sus mejillas y los bordes de sus ojitos brillosos. Jeongguk aclara su garganta, frotando disimuladamente su rostro contra su brazo y así apartar las pequeñas lágrimas traicioneras que había soltado. Niega suavemente, moviendo su mano hasta ahora poder seguir acariciando sus orejitas.
━ No, bebé. Sigue durmiendo ━. Murmura tratando de ocultar con demasiada dificultad lo rota que estaba su voz. Aguantando las ganas de volver a llorar.
A pesar de haberlo negado SeoYeon sigue quieta en su lugar, puede ver el movimiento de sus ojos al parpadear, mirando hacia su dirección todavía.
Arruga su sien cuando nota como se levanta de repente de la cama hasta quedar sentada. Está apunto de preguntarle qué le pasaba, pero lo que menos esperaba es que esta gateara hacia él, acortando los diminutos centímetros de espacio que lo separaban. Se acostó nuevamente en la cama, acurrucándose contra él como una pequeña bolita, ocultando su cabecita en su cuello. Apretando con sus manitas su suéter, sin ahora poder mirar su lindo rostro.
Tal como hacían antes cuando SeoYeon todavía no tenía su propia cama.
Aquello tristemente lo hace estallar. Entierra sus dedos contra su espalda, aferrándose a ella con tanto miedo de perderla. Su pecho se sacude, sus sollozos son silenciosos, las lágrimas cálidas bajaban por todo el largo de su mejillas hasta deslizarse por todo el largo de su cuello y caer de golpe contra las sábanas.
No quería lucir así frente a su bebé, pero le era tan difícil contenerse al verla así, tan pequeñita y pensar que esta tal vez sería la última vez que la vería tan cerca de él. No quería que esto pasara, no quería que ella pasara por esto. Solo quería verla sonreír, feliz, no llorando al igual que él.
━ SeoYeon cuidará de papá ━. Murmura una y otra vez con su voz entrecortada, siente como los cristales que salían de sus ojos humedecen el suéter que tenía puesto dejando una sensación cálida, pero dolorosa.
Entre tanto llanto, las lágrimas van acabando, quedando grabadas en su piel. Con sus pechos doliendo un infierno se quedan dormidos abrazados, con el único pensamiento en querer reconfortar al otro.