Dejo los platos dentro del fregadero y abro la llave del agua. Apoyo mis manos en el borde del mesón y cierro mis ojos tratando de recuperarme. Lo que pasó hace unos minutos simplemente fue... demasiado. Eliot dejando al descubierto nuestras intenciones. Intenciones que con el transcurrir de los días cambiaron. O al menos mis prioridades ya no son las mismas. Pero eso no lo sabe Joseph, él me cree la peor persona del mundo, lo vi en sus ojos. Y duele, mucho. Abro los ojos nuevamente y trato de apropiarme de todo el oxígeno que puedo para renovar el aire en mis pulmones. Tomo el primer plato, lo cubro con jabón y lo coloco bajo el agua. En ese momento escucho otros pasos dentro de la cocina. Mi corazón bombea con fuerza contra mi pecho. No necesito verle para saber que es él. Tomo el paño

