Contrario a mi pronóstico, pude conciliar el sueño más rápido de lo que esperaba. Tal parece que el cansancio a veces predomina ante el remordimiento. Además, el sonido del mar de fondo siempre es un aliciente al momento de dormir, incluso en las noches más tormentosas. Desde el momento en que apoyé mi rostro sobre la almohada, caí en el más profundo sueño hasta que Eliot, con una suave caricia en mi hombro, me despertó. Me giré y entreabrí mis ojos para toparme con su dulce rostro que me sonreía. —Amor, voy saliendo para Atenas— Yo paso una mano por mi rostro tratando de esclarecer el panorama. Aun tengo mucho sueño, solo me percato que el va vestido, listo para salir, y a su espalda, el cielo empieza a mostrar destellos dorados del sol en ascenso —Sigue descansando— Me dice cuando ve

