Tres golpes suenan al otro lado de la puerta justo después de que Eliot ha pronunciado esas palabras mortales. Me sobresalto porque, aunque han sido bajos, mis nervios están agudizando todos mis sentidos. Cuando cierro mis ojos buscando aplacar mis pensamientos, escucho a Lucy hablar desde el pasillo. —¿Eliot? ¿Estás despierto? Vuelvo mi atención a él pero Eliot no responde. Su mirada es tan penetrante que juraría está intentando perforar un orificio en mi cabeza solo con sus ojos, queriendo saber que cruza ahora mismo mi mente. —¿Ya no quieres hablar?— Me reta —¿No estabas deseosa de hablar? Entreabro mi boca pero nada sale excepto el aire que fluía hace un segundo por mis pulmones. Podría mentir, lo he hecho y se me da muy bien. Le he hecho toda mi vida. Mentir, pretender. Lo hice pa

