En esta casa todo el mundo se levantó antes que el sol, supongo que es el efecto que tiene la opción de tomar una buena ducha. La última en abandonar sus aposentos fui yo porque no me sentía moralmente capaz tan siquiera de levantarme. Me había puesto las botas para salir a cazar y había regresado con una lanza clavada en el cuello. Cuando los hermanos Onassis se fueron, puse de excusa estar escribiendo para no tener que salir a despedirlos. Aunque eso fue mitad mentira, mitad verdad. Estaba haciendo el intento de escribir pero mi cerebro no era capaz de emitir nada. Sin embargo eso fue lo que le dije a mi mejor amiga que haría: tratar de impregnar mi vida de normalidad los tres días que los Onassis estuviesen fuera de casa. En ese plan entra la idea de salir con Lucy y Zoey. Esta última

