Pero luego las cosas empeoraron, al menos para la familia Corona. Lamentablemente, sí. Tanto mi amigo Attilio como sus padres tuvieron que soportar nuevas penalidades: su padre murió repentinamente, de forma prematura, por un ictus, luego Attilio tuvo a su vez una hemorragia cerebral, tal vez en parte por predisposición familiar e indudablemente, como supe pronto de los médicos, por la toma cotidiana, durante años de demasiado ácido acetilsalicílico, contra el dolor de cabeza que sufría por culpa del estrés. Parece que esto dañó las plaquetas sanguíneas y de ahí el ictus. Por si no fuera bastante, su madre, poco después, empezó a sufrir Alzheimer. A eso hay que añadir que se encontraban en dificultades económicas: cerrada de forma honrada la empresa, se vieron obligados por las circunstan

