CAMINO EQUIVOCADO PARTE 3
Luego de la charla con el tendero y de este haberle fijado como siempre, Manuel se retiró para ir hacia su casa, mientras que, Nilo lo siguió lentamente y muy inteligente para que no se percatara de que lo estaba siguiendo. El tendero se enojaba cada que llegaba Manuel a su tienda, pues lo chantajeaba de que debía darle todo lo que el quisiera de su tienda, pues lo había descubierto que narco traficaba drogas y de acusarlo con la policía. Lastimosamente el tendero no sabía sobre Manuel, es decir, sobre su pasado y lo que había hecho. Pero Manuel fue curioso a decirle que no debía llamarlo por su nombre, el tendero nunca entendió el por qué y aunque investigó sobre él no encontró nada. Porno que debía darle siempre lo que pidiera.
Mientras Manuel continuaba caminando, sentía que alguien lo seguía, en el momento en que volteaba, Nilo se ocultaba antes de ser visto, teniendo miedo por lo que fuera a suceder dónde fuera a ser descubierto. Manuel no prestó atención y continuó caminando hasta llegará a su casa. Nilo ya sabía en dónde vivía, así que se desprecio de esa calle y se fue al solitario lugar donde salía dormir y descansar, para idear un plan. Para idear ese plan que lo liberaría de sus más grandes pesadillas, para poder dormir y morir en paz. Manuel al entrar a su casa, despertó a su hijo Jesús que aún dormía desde que se fue con aquella mujer. Jesús tomó de la bolsa un pan y se fue a buscar café que había preparado su hermano Luis antes de irse a su escuela. Luis en su escuela, se encontraba en la hora de receso, donde conoció a una bella chica llamada Maritza, con la que rio a carcajadas toda la hora de receso, pues tenían mucho en común y más cuando se enteraron que vivían muy cerca el uno del otro. Maritza era un año menor que él, era cabello rizado, ojos azules, piel blanca y muy hermosa
Luis sintió que estaba enamorado, y en aquella pequeña pero gran plática, se contaron un poco de sus vidas:
—¿Y con quién vives? —le preguntó ella
—Con mi padre y mi hermano
—¿ Y tu mamá?
—En ocho años no he vuelto a saber de ella, por eso quiero graduarme ya, buscar un trabajo y tené dinero para ir a buscarla
—¿Y en dónde está?
—Estábamos muy pequeños, mi hermano y yo. Esa noche había una pela, una gran pelea y mi padre nos trajo a las fuerzas hasta acá
—Wow, es decir que, los arrebató de ella
—Eso parece pero…ahora cuéntame de ti
—Vaya que tu historia es muy triste, yo solo vivo con mi hermana mayor, nuestros padres fallecieron en un accidente de tren
—¿De tren?
—Sí, iban a un viaje y el tren chocó fuertemente con una montaña de rocas, haciendo que los dos se golpearan fuertemente hasta cerrar sus ojos azules como el cielo
—Heredaste eso de ellos
—Sí, aunque a mí hermana nunca le agradó eso
—¿Por qué lo dices?
—Decía que mis padres me querían más a mi y también le da rabia que mis ojos sean como los de mi padre
—Suena a envidia
—¡Lo sé! O sea, ¿Por qué daría envidias? Ja, ja, ja, ja, ja, ja, que loco
—Tal vez porque eres tan hermosa que…
En ese momento tocaron el timbre, Maritza se levantó y dijo que tenía clases de sociales.
—Oh okey, nos vemos luego, Maritza
—Me dio mucho gusto conocerte Luis, espero lleguemos a platicar un día que no sea la escuela
—Te invito a salir —le dijo él un poco nervioso
—¡Acepto! —gritó ella ya alejada de él
—Creo que estoy enamorado —expresó él y cuando miró la hora en su reloj, salió corriendo a la clase que le tocaba, la cual era educación física
Pasaron las horas y ya estos dos jóvenes se encontraban en sus casas, Manuel con su padre y Maritza con su hermana, quiénes entusiasmados le contaron que se conocieron el uno a otro en la escuela.
—Papá
—Dime Luis
En casa de Maritza:
—Hermana
—Dime
—Fíjate que hoy conocí a alguien en la escuela
—¿Ah sí? ¿A quién? ¿A una amiga?
—No, un chico
—¿Un chico? Vaya
En casa de Luis:
—Conocí a una chica hoy en la escuela
—¿En serio? Vaya, te felicito, un día la traer para que me la presentes
—¿Qué? ¿De qué estás hablando?
—De que la traigas aquí a la casa para conocerla; para comer
—Somos amigos
—Por eso, cuando ya sean novios sácala a pasear
En casa de Maritza:
—Sí, es muy lindo y tenemos tanto en común
—Vaya, pues yo también conocí a alguien hoy
—¿En serio? Wow, ¡Eso es genial!
—Sí, es un hombre muy apuesto, y es tan bueno en la cama
—Espera, ¿Qué? ¿Ya tuviste relaciones con él?
—Sí, ¿Cuál es el problema?
—¿Hicieron eso aquí en la casa? —le preguntó enojada
—Obvio no hermanita, fuimos a su casa
—Espero que no me estés mintiendo, Roberta
—Confía en mi tan siquiera por una vez en lo vida
—Lo hiciera, pero eres tan mentirosa y mala que a veces creo quieres que me vaya de esta casa. Te recuerdo que es de las dos
—Sé que mis padres las dejó para nosotras, pero a ti obviamente te dejo casi todo. Cómo eras la preferida de nuestros padres
—No es de preferencia, Roberta, sino de responsabilidad
—¿Me estás llamando irresponsable?
—Sí, acabas de tener sexo con ese chico
—primero no es un chico, es un hombre adulto. ¿Por qué siempre críticas lo que hago? Pareces tú la mayor
—Tal vez porque nunca aprendiste ser la mayor
—¿Por qué siempre peleamos?
—Lo siento hermana, sabes que te quiero
En casa de Luis:
—Sí, pienso sacarla al parque
—¿Al parque? Eso suena muy infantil pero bueno… fíjate que también conocí a alguien
—¿En serio? Wow
—Sí, es una mujer hermosa
—¿Y cómo se llama?
—Maritza
En casa de Maritza:
—¿Y cómo se llama el hombre que has conocido?
—Se llama Luis, Maritza, se llama Luis