CAMINO EQUIVOCADO PARTE 2
EN EL PASADO ANTES DE UNA NUEVA LEYENDA:
—¿Dónde están mis hijos? ¿Dónde están mis hijos? —preguntaban Digna caminando como un a loca vaga por las calles
Sintió que no podía dar un paso más, por lo que llegó hasta a u a tienda y se sentó en el piso de la terraza de esta, haciendo que su cerebro muerto, volviera en sí y le diera la idea de morir al lado de una persona, tras escuchar la conversación de un par de mujeres que hablaban sobre infidelidad.
—¿Y cómo lo descubriste amiga? —le preguntó una a la otra mientras tomaba coca cola
—¿Cómo descubrí que me era infiel? Sencillo amiga, me hice pasar por loca —respondió ella comiendo pan
—¡wow! Ni te lo puedo creer
—Sí, a veces hay que mentir para descubrir, o simplemente acercarse a alguien para que haga el trabajo por ti
—¿Cómo?
—Le pedí a mi prima se metiera con él
—¿Qué? Es decir que…
—Sí, con ella me fue infiel
—Que genio eres amiga, ja, ja, ja, ja, ja, sí lo soy. Por eso te dije que me hice pasar por loca, es decir, cómo que disimulando lo que pasaba con ellos. Al final le pagué a mi prima dinero por ayudarme a saber que mi esposo realmente no me quería, lo bueno es que me quedé con la mitad de su fortuna
—Te felicito amiga, muy buen hecho
Brindaron entonces las dos, pero Digna se levantó y asustó a las mujeres ahuyentándolas. Digna sintió que ya podía dejar de resistir tanto desprecio y darse por vencida, por lo que caminó rápidamente por diferentes calles, buscando a un ser con el que podía ayudarle en su búsqueda. Moriría a su lado y perjudicaría su mente. ¿Pero cómo lo hizo? Sencillo, hizo un pacto con el diablo. Solo esperaba que sus oraciones hacia él, fueran escuchadas, para que cuando dejara de resistir y dejar que su alma se expandiera, volviera nuevamente a su cuerpo pero como un alma vagabundo. Aunque sintió miedo por Dios, pensó que ya no era necesario serle fiel a él, por lo que decidió confiar en el diablo, para llevar acabo su plan. Solo quería encontrar a sus hijos, pero también vengarse de quien se los había arrebatado y también asesinado a su hermana mayor, a quien le pidió perdón por lo que estaba punto de hacer.
Vio entonces a un vago durmiendo sobre unos cartones, parecía hambriento pero buena persona a la vez. Sin pensar si era el correcto, se dirigió hasta él aprovechando de que dormía, pues así se le hacía las fácil de quedar para siempre pegado a su mente. No entendía el por qué, pero sentía que ese vago, que era Nilo, tenía algo especial, que lo diferenciaba del resto, algo que nunca llegó a pensar que sería, algo que preguntó desde que era una niña, y de lo cual le mintieron diciéndole que desapareció.
Llegó entonces hasta él y se tiró como si fuese a hacerle compañía, pero el Nilo despertó de inmediato y sintió miedo con verle la cara. Allí Digna rezó en su mente y dejó caer toda la fuerza en su interior, muriendo lentamente diciéndole unas palabras, que dejarían a Nilo marcado para siempre. Después de todo que no mencionaré porque ya lo saben, Nilo vivió en las calles pidiendo auxilio en silencio, deseando el sol nunca se fuera a otro lugar; deseando que la tierra no girara y se detuviera, para que no sentir sueño y no cerrar sus ojitos. Pues Digna lo aterrorizaba en sueños como si fuese en la vida real. Con su llanto y persiguiéndole por un bosque jamás visto, le gritaba que debía ayudarla con su plan. Él pensó que había llegado el momento de su locura, pues escuchaba decir de la boca de muchos, que había una etapa en la que los que vagaban por las calles, se volvían locos. Pero…se dirigían a un tema en específico, se dirigían a esos vagos que pedían monedas para calmar su sed de vicio, y Nilo, no era drogadicto. Y fue justo eso, lo que lo hizo cambiar de parecer, Nilo no estaba loco. Una entidad lo quería corromper. Con el pasar del tiempo, Digna no veía resultados, por lo que al matar a hombres que intentaba sobrepasarse con las mujeres, dejaba los cuerpos de estos al lado de la víctima, para que creyeran que eran ellos y fueran encarcelados, con la única razón de que podían vivir sanamente allí, sin el exterior que consideraba era una porquería. Ella creía que la cárcel era un lugar seguro, realmente estaba equivocada, pues algunas de las tantas víctimas, fueron asesinadas en sus propias celdas, unas a cuchillo, y otras envenenadas. ¿Era esto justo? ¿Por qué no era razonable? Digna no tenía la menor idea de lo que estaba haciendo, ¿De qué servía matar a esos hombres si haría sufrir a la mujer? Nadie quien conocía sobre su leyenda, podía creer lo que hacia, lo que cometía, de lo que era capaz. Su nombre fue leyenda en los libros y en periódicos, convirtiéndose en una nueva leyenda; la nueva leyenda de la llorona. Un ser que en busca de sus hijos vagaba por las calles gritando se los devolvieran, nunca perdió la fe de que los encontraría, y fue eso lo que mantuvo con tanta energía que nunca se dio por vencida, pero que hubo un tiempo en el que no podía resistir, y un pacto con el diablo le permitió marchar de este mundo, pero volvió como un demonio con sed de venganza. Pero, ¿Realmente era todo cierto de lo que se decía sobre su leyenda? No, así no era, mataba a los hombres y debía llevarlos hasta las víctimas para que fueran llevadas a la cárcel, un motivo era para que se mantuvieran a paz y a salvo allí adentro, pero también, porqué hacía parte del trato que hizo con el diablo, y aunque ella no lo aceptó al principio cuando cerró sus ojos, es decir, cuando murió, terminó aceptándolo por una falsa promesa del diablo que era que ser un alma, le permitiría encontrar a sus hijos. Realmente fue engañada.
Este es el principio de su llegada, este es el origen de sus acciones y este el el por qué de sus hazañas. Este el origen de la nueva leyenda de la llorona. La leyenda de una mujer solitaria con sed de venganza que buscaba justicia. Digna: la nueva leyenda de la llorona, el origen del mal. Nace una leyenda cada día, pero nada de compara con ella, pues ella hizo creer a muchos, la existencia de la leyenda de la llorona.
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