Valentina.
—Vamos a dejar esto en la habitación de los chicos porque aca queda re feo.
—Y en nuestro cuarto queda hermoso.
—Ya sabemos que no. —sonrio porque siempre pelean con mi abuela, no pueden estar sin pelear—. Pero no puede estar aca ni en nuestra habitación porque somos tres en una.
—¿Y es nuestro problema que sean mas mujeres que hombres?.
—Ayúdame Zoe, porque estos no la cortan mas.
—Mas pesaos.
—TE ESCUCHAMOS. —nos miramos riendo porque los tres gritaron a la vez.
—Bueno che, mucho alboroto, tu ve a hablar con la vecina y yo meto algo al horno asi comemos antes de que te vayas.
—Si abuela, ya vengo.
—¿Pueo il?.
—Vamos, la campera bebé.
—Yo quiero ir.
—Y yo.
—¿La dejan sola a la abuela acomodando?.
—No, cuando lleguemos seguimos, no muevas nada.
—Aprovecho de bañarme.
—Bueno, vamos todos y vamos por tomates.
—Trae palta y cherris.
—Traigo todo para una ensalada mixta. —salimos los cuatro hacia la vecina de la esquina que tiene un taxi y cuando necesité urgente los mandé con ella.
—¿Puedo golpear?.
—Si, hazlo. —Milton golpea y los otros van enseguida al árbol donde tiene una hamaca.
—Buenas.
—Hola vecina, ¿la puedo molestar un poco?.
—Si, —sale del portón dándome un beso—. Hola chicos.
—Hola veci. —Milton va con los otros, la veci dejó la hamaca para que los chicos de la cuadra jueguen.
—Vecina, venia a hacerle una propuesta.
—Dime.
—Bueno, quería preguntarle si puede llevar a mis hermanos a la escuela en las mañanas junto a mi abuela, después traerla a la casa y al mediodía lo mismo, llevarla y después volver con mis hermanos, y si es posible pagarle los vienes... —veo que la sorprendí mucho—. No le pido que me haga precio, no, sino que vaya con el reloj marcando, si mi abuela pasa a comprar lo cobre y no lo vea como que tiene que ir a todos lados por un precio fijo.
—Me tomas de sorpresa, pero si, me interesa Vale.
—¡Genial!. —doy un golpe con las manos riendo.
—Dime los horarios en los que tenga que pasar por tu abuela.
—Si, la escuela no queda lejos pero ocho menos diez esta bien, y al mediodía lo mismo, salen doce y cuarto asi que doce y cinco esta bien.
—Me parece bien, y para no generar confusión con el dinero que tu abuela vaya anotando en una libreta el día y el precio.
—Yo le preparo la libreta, y le aviso a ella que cuando tenga que hacer algo antes o después de la escuela le avise con tiempo.
—Eso no importa, trabajo de esto, al menos hasta las una, después ya no. —me pone contenta que aceptó enseguida—. No te olvides de avisarme cuando no vayan a la escuela o no tengan clases.
—Nono, yo le aviso enseguida, gracias veci... VAMOS CHICOS.
—¿VAMOS A COMPAL?. —Zoe colgada de una rama se balancea.
—BAJA DE AHI PIBA... Vamos que la abuela necesita ayuda, va a querer acomodar todo sola.
—Si, vamos.
—Ya que vamos todos llevamos mas huevos.
—Nos cargan como mula.
—Y comen como caballo. —los tres me miran enseguida—. Hay que cargarlos como mula para todo lo que comen, asi que no se quejen.
—Nos quejamos porque nos dices caballos y mulas.
Volvemos a casa con varias verduras, porque no miento, comen como caballo, cuando comencé a trabajar y ver que no importara cuánto lo haga y que no alcanzaba, comencé a ver la comida como una perdida de tiempo y algo atesorado, reduje mis porciones a menos de la mitad con miedo que no alcance para ellos, y comencé a comer en el café, ver a Milton de once, Gaspar de cinco, y Zoe de once meses pedir yogur, pedir frutas, pedir pan, pedir cosas que no teníamos me cerró el apetito, comenzaron a pedir sus necesidades que no podía costear me volvió loca, mi talla se redujo un montón, la ropa con pinzas, aunque ahora me miro y me gusta, al comienzo me escondía, no quería que se me note nada, era bien carnosa y voluminosa, no gorda, pero voluminosa, ahora me miro al espejo y estoy bien, nada para cambiar, sino mantener.
—Baña a Zoe, Valentina.
—Si abuela. —vamos al baño las dos asi la friego rapido, le saco la ropa mientras el agua va saliendo caliente.
—Manana queo estenal monitos muevos.
—Mañana no voy a estar pero le digo a la abuela que te los ponga, o las hebillitas, asi, dos pincitas arriba.
—Si, asi poque abuela no sabe penal.
—Bien, entra al agua que voy por ropa interior y el pijama. —preparo la cama con la ropa de Zoe, su peine y perfume, cuando podamos le quiero preparar la habitación como ella quiera, vamos a dormir juntas pero que la decore como se le dé la gana.
—Aca estoy, vamos a lavar rapido el pelo asi vas a comer helado y se te seca.
—Si, comen todo sino. —cuando quedaron conmigo aprendí muchas cosas, entre ellas a bañarlos, a Milton tuve que decirle cómo hacerlo porque mi mamá los tenia muy mimados y hacia todo, pero conmigo tuvieron que aprender, ahora estoy con Gaspar y en unos dos años comienzo con Zoe—. ACA ESTOOOYYYY.
—Wou, que hermosaaaa. —Milton aplaude y ella gira.
—Ahoa si aguela, amos a vel peícula.
—Si hijo, preparemos la mesa.
—Yo voy a cambiarme y me voy.
—¿A dónde vas?. —los tres me miran, mi abuela no, va a la alacena sacando los tapercitos.
—Tengo que trabajar.
—Peo es noche.
—Es verdad, —Milton la sienta a Zoe en su silla medio enojado—. Tu no trabajas de noche, trabajas de tarde.
—Ssiii, pero me conseguí uno para cuidar una anciana, asi que ya saben, si trabajo de noche es porque cuido una anciana.
—Trabajas mucho y no estas nunca con nosotros Vale.
—Es verdad, vas a uno, vas a otro, comemos menos asi no trabajas tanto.
—Nooo, no chicos, no tienen que...
—Es verdad.
—Si, veldad.
—Es que... —la miro a mi abuela que no dice nada—. Miren, hoy hablo con la señora, si me dice que me quiere, me quedo con ese trabajo, entonces vamos a estar en el día juntos, las mañanas trabajo en el café y a las tardes me quedo, y seguramente no va a ser todos los días.
—Si es asi queremos, pero si dejas un trabajo y estas todo el tiempo en otro es lo mismo, la abuela esta para nosotros todo el día, pero queremos estar contigo Vale. —me muerdo los labios con deseos de llorar por el reclamo, los tres me necesitan pero Milton es el único que puede expresarlo—. Antes no estábamos contigo porque estudiabas mucho y salías, cuando papá y mamá murieron fuiste nuestra mamá, lo eres para Gaspar y Zoe, ellos no los recuerdan, pero tu no estas Vale, nos llenas de cosas pero no necesitamos todo eso. —asiento secándome las lágrimas—. No quiero que creas que no apreciamos todo Vale, pero si hace falta comer menos, cuidar mas las cosas las hacemos, pero queremos al menos que vayas a un acto o reunión de padres.
—Si, si Milton, perdón... Yo... Voy a acomodar los horarios y voy a estar mas tiempo, lo juro. —Milton me abraza con fuerza, debe estar re dolido porque él intenta actuar como el protector de la familia—. Gracias por decirme esto.
—Espero no molestar con eso.
—Para nada, me hiciste dar cuenta de lo que pasaba.
—Ve a prepararte que no sé a qué hora entras pero puedes ir tarde.
—Si, voy a cambiarme y buscar ropa, mañana no vengo en todo el día pero en la noche creo que no trabajo. —me pongo la ropa que me compré, meto en una mochila el vestido, los zapatos y otra muda de ropa interior—. Ya me voy, ahi viene un taxi. —le doy un beso a cada uno—. Cierren todo, no hagan renegar a la abuela y se acuestan temprano, cualquier cosa me llaman.
—Descansa. —salgo medio llorando, todo el camino a la dirección que me mandó Beatriz no paro de pensar en lo que me dijo.
—Gracias, quédese con el vuelto.
—Gracias señorita. —miro el lugar asombrada, con vergüenza me acerco a los chicos de seguridad que ya me miran.
—¿Señorita?.
—Hola, soy Valentina, vengo a ver al señor Raphael Lonvardi.
—¿Valentina cuánto?.
—Nikolati.
—Pase, la esta esperando.
—Muchas gracias.
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*****
David.
.
—Señor Meza, adelante.
—Gracias.
—El señor lo espera, sígame. —miro a todos lados notando distinta la casa, debe haber remodelado algo que no me doy cuenta qué es—. ¿Se le ofrece algo de tomar?.
—No, estoy bien.
—Pase por favor. —entro al lugar que es una piscina climatizada, lo veo sentado en una silla con el teléfono.
—Raphael.
—David, hasta que llegas amigo. —nos damos la mano y un abrazo—. Pasa, perdón que te reciba asi.
—¿De fiesta?.
—No, ando tranqui, de joda pero tranqui.
—Ah bien.
—Siéntate, ya traen algo para tomar, ¿vienes a la noche?.
—Todavía no sé... Estoy un poco ocupado con el trabajo.
—¿Ahora en qué estas?.
—En nada en realidad, por eso vengo, a ver si me tienes algo de lo que te pedí.
—Tengo bastante, te lo doy solo si vienes a la noche.
—No me digas eso que...
—Rapha traje un batido para reponer fuerzas. —me giro viendo a la mujer mas hermosa que jamás vi, pasa delante mío como nada, como dueña del mundo y belleza, con una micro biquini marrón que no deja nada a la imaginacion—. Hola, —estira la mano que se la agarro enseguida—. Valentina.
—David, un gusto.
—¿Qué traes ahi?.
—Hice un batidito con las frutas congeladas. —le acaricia las nalgas y ella re natural le da el vaso después de tomar—. Prueba y dime.
—Veamos. —abre las piernas que hace que ella enseguida se acomode en medio acariciándole la cabeza—. Que rico preciosa.
—La primera vez que hago, pero quería probar porque en el café hacen y la gente pide mucho. —toma mas, Raphael la mira sonriendo—. Muy bueno.
—Riquísimo, cuando vuelva de viaje vamos a ir al lago unos días solos y vamos a hacer mas.
—Genial, tienes que avisarme para llevar muchas cosas, hambre no paso.
—Nooo. —carraspeo cuando le da un beso en el vientre
—Bueno, me voy a preparar para la fiesta.
—Si, ve preciosa, en cinco voy.
—Te espero. —cuando se va le quedo viendo el tremendo culo que tiene, unas caderas anchas y una espalda pequeña.
—Esta linda.
—Si, ¿de dónde la sacaste?.
—No me vas a creer. —lo miro alzando las cejas—. Beatriz me la consiguió.
—¿Y de dónde la sacó?, espero no te pegue algo.
—No nene, hace un tiempo fui a un café y trabaja ahi, fui mas seguido a ver si podía acercarme pero no, ni la hora, Beatriz la convenció y aca estamos.
—Media fácil.
—Que mal pensamiento.
—Bueno, no vine para hablar sobre eso, me voy, a la noche hablamos mejor.
—Por supuesto, si no vienes no te doy lo que tengo. —vamos juntos a la entrada de la casa donde vemos hacia arriba y esta ahi, en la cima de la escalera—. Nos vemos a la noche.
—Nos vemos, vete rapido que tengo cosas que hacer. —salgo de la casa de mi amigo y marido de mi prima sin mas nada que decir ni hacer, no tuve lo que quise y tengo que volver para recibirlo—. Valentina, vamos a ver quién eres Valentina, hermosa Valentina.
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Camino por el salón viendo a todos los invitados que tiene, tipos desagradables como él, alzados como él, con tanta plata que la derrochan como papel de baño, que son como tratan a estas mujeres, son caramelos costosos para el que no les duele el bolsillo pagar, y por como son si que cuestan, dan una visión delicada, pulcra y muy femeninas, pero todo eso junto no tiene nada que ver en el porqué están en esto, tiene que ver como son en la cama y que bien usan la boca.
—David. —me acerco al intendente dándole la mano, lo conozco por mi trabajo mas que nada, y estas reuniones—. Que raro verte por aca.
—Ricardo, bueno, mi primo insistió que venga a hacer sociales.
—Es que estas loco dentro del trabajo muchacho, no sales a ningún lado.
—¿Me sigue para saber que no salgo?.
—Tu primo me cuenta que para sacarte de la casa hay que hace malabares.
—Míralo tu al puto ese hablando de mi. —riendo toma del trago que tiene—. ¿Cómo van los asuntos de la provincia?, ¿es verdad lo que se rumorea sobre el gasoducto?.
—Bueno, estoy intentando que el consejo lo apruebe, seria una inversión del... —dejo de escucharlo cuando la veo bajar con Raphael de la mano, tiene un vestido plateado recontra ajustado con los pechos al aire—. ¿Y esa chica?.
—Es la compañera de Raphael. —carraspeo cuando vienen los dos.
—David, que bueno verte, crei que iba a tener que mandar por ti. —no digo nada—. Señor Muñoz, que bueno que vino.
—No me perdía esto por nada... Señorita, déjeme decirle que es usted una mujer muy hermosa, —lo miro haciendo cara de asco porque no deja de mirarle los pechos.
—Muchas gracias señor, pero tengo la cara aca arriba y se torna... Incómodo.
—Le pido disculpas, pero es usted muy voluptuosa que es imposible no verla.
—Y menos mal que solo la va a ver. —Raphael la envuelve por la cadera y le da un beso en el hombro—. La señorita es mi compañera, —lo mira al intendente y cuando me mira tomo del trago entendiendo lo que dice con eso, quien se acerque a la chica no la cuenta mas—. Bueno mi amor, te quedas al lado de mi primo quien va a cuidar de ti cuando no pueda verte, ¿si?
—Si, pero ahora te quiero acompañar, no te atrevas a dejarme sola.
—Ven, no te voy a dejar, ven celosa.
—Aquellas te miran mucho.
—Y eso no te gusta por lo que veo. —le da besos en el hombro y va a su pecho y entierra la cara en sus pechos.
—Si porque tu también estas ahuyentando a los...
—Aaajjj, por favor. —los dos me miran sonriendo—. Vayan a la habitación si necesitan pasar el rato.
—Bueno, voy a necesitar que te quedes con Valentina primo y después... —la mira sonriendo cuando se iba a quejar—. Después vamos y te presento, señor intendente acompáñeme asi hablamos de unos asuntos.
—Mmmjjj. —miro a los otros invitados cuando Raphael se lo lleva a Víctor.
—¿Sueles venir a estos eventos?.
—No tanto como tu.
—No sé porqué das por hecho que vengo a esto siempre.
—Pues eres una dama de compañía.
—Eso no quiere decir que asista a todas estas cosas que no sabia que se hacia.
—¿Te haces la inocente?. —la miro sonriendo pero ella toma de su trago—. No te creo.
—No me creas, no tengo porque convencerte de algo que no me interesa que sepas.
—Pero sacaste la charla.
—Tu la sacaste.
—Yo no saqué nada, tu dijiste si venia mucho.
—Aja, y tu diste por hecho que soy prostituta de la cuna.
—Asi como tu diste por hecho que vengo a esto como un degenerado mas, tal como todos estos que vienen con chicas que en su puta vida los mirarían si no tuvieran plata.
—Igual que yo. —nos miramos a los ojos en silencio—. ¿Qué?.
—Tu no te dedicas a esto.
—Aca estoy, me dedico.
—Raphael no te comparte, no eres igual a las otras.
—Pues, afortunada soy de que no me comparta como si fuera mi dueño.
—Lo digo de verdad, tu no eres de este ambiente, ¿tu realmente eres su amante?.
—Ya te lo había dicho.
—Hay una diferencia en ser su puta a ser su amante.
—Quisiera saber cuál es la diferencia.
—VALE, VEN AMOR. —alzo la copa sonriéndole.
—Esa es la diferencia.
—Aja.
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