Estaba acostado en su bello pecho, sintiendo el calor de su piel contra la mía, me encantaba cómo sonaba su respiración, un ritmo suave y constante que me arrullaba y después de una ronda de hacerme el amor. Era un sonido que me transmitía seguridad y protección, como si nada malo pudiera pasarme mientras estuviera a su lado
Le encantaba jugar con mi cabello, enredando sus dedos entre mis mechones con delicadeza. Y sus manos... Sus manos eran mi perdición, le encantaba recorrer mis piernas con sus dedos, trazando caminos invisibles que encendían cada terminación nerviosa, esos pequeños gestos, esas caricias sutiles, me daban mucha paz. Era como si, por un momento, el mundo exterior desapareciera y solo existiéramos nosotros dos, conectados por un lazo invisible pero indestructible, esa paz, una paz que no merecía
Pero incluso en ese silencio cómodo, algo pesaba, porque esa calma no era inocente, era la calma después del pecado, después de cruzar un punto sin retorno. Cerré los ojos, queriendo creer que ese instante podía durar para siempre, aun sabiendo que al abrirlos, el mundo volvería con todas sus consecuencias
El miedo vivía en mí como una sombra persistente, pegada a la piel, respirándome en la nuca incluso cuando él me tenía entre sus brazos. No podía dejar de pensarlo: jugaba a dos papeles imposibles, el del novio perfecto ante el mundo y el del amante extraordinario en la oscuridad. Y lo hacía con una naturalidad que me aterraba
Lo peor no era que Williams se enterara, no era el escándalo, ni los rumores, ni siquiera la caída inevitable de las mentiras, eso era ruido. Superficial nomas
El verdadero miedo tenía nombre propio, uno que carcomía mi pecho con hilos de sangre y puntadas de clavos en madera, George
Porque si él se enteraba… no habría gritos ni escenas, sería peor. Sería el silencio, esa mirada que no juzga, pero que lo entiende todo. La decepción limpia, quirúrgica, imposible de remendar, George no perdonaba desde la rabia, sino desde la distancia, y esa distancia era definitiva
Me tensé apenas, sin querer, y él lo notó, siempre lo notaba, menos la vida que vivía hacía poco
—Estás lejos —murmuró contra mi cabeza, con una voz demasiado suave para alguien tan peligroso, como yo
No respondí ¿Cómo explicarle que mi mayor terror no era perderlo a él, sino enfrentarme a lo que quedaría cuando todo saliera a la luz? Que el amor que me daba, intenso, envolvente, casi adictivo, también era una condena, porque en ese juego nadie saldría ileso.
Y en el fondo… yo ya sabía que el final sería oscuro
—¿Cómo vas con tus papás?— preguntó, rompiendo el silencio atronador que estaba en constante lucha con mi mente
—¡Bien!— respondí, intentando sonar despreocupado, pero fallando —Claro, mi mamá está más rara que antes, la verdad, pero bien
— no quería preocuparlo con mis problemas familiares, pero la imagen de mi madre triste seguía rondando en mi cabeza
—¿Ya no tiene novio?— preguntó, confirmando mis sospechas, sabía que algo andaba mal pero no pregunte, algo malo pasaba y yo solo estaba pensando en mí, como desde que empezó todo con él, dios., olvídalo un rato ya Lian, ahí supe que la pregunta no era solo curiosidad para mí. Era ese interés en él lo que mataba en sí, era cálculo nada normal en mí
Tragué saliva, el miedo volviendo a instalarse en el pecho con solo recordarlo en mí
—No lo sé… —mentí—. Ya no habla mucho de eso, él no respondió enseguida. Sus dedos dejaron de moverse, y ese silencio pesó más que cualquier palabra, como si estuviera armando piezas en su cabeza, conectando historias que yo aún no me atrevía a contar
—Qué lástima —murmuró al fin— A veces la gente cree que puede esconder las cosas para siempre— no supe si hablaba de mi, de mi madre…o de mí secreto... ya Lian, deja la actitud de escondite, ya por favor, y en ese instante entendí algo con claridad dolorosa: él sabía más de lo que aparentaba, o era mi miedo el que disfrazaba la mentira culposa
—¡Entonces! ¿Ya no habrá novio para conocer? —pregunta, duele decir que me importa, pero me vale, justo como siempre
—No… al parecer no —dije al fin—. O eso creo, ella está rara… a veces me desconcierta— él no insistió, al contrario, se movió sobre mí, invadiendo mi espacio con esa seguridad peligrosa que tenía, como si supiera exactamente cuándo cambiar el rumbo
—Ya no hablemos de ella —murmuró, acercando su boca a mi oído—. Vamos a pensar en ti y en mí, ¿sí? Solo eso— cerré los ojos
Como si yo no quisiera nada más en esta vida, pensé, cuando en realidad estaba pensando en quien no debía
Su cuerpo se acomodó sobre el mío, pesado, dominante, real, el mundo se redujo a la cama, a su respiración mezclándose con la mía, a sus manos marcando territorio como si yo le perteneciera desde siempre. Me besaba como si quisiera borrar cada duda, cada culpa, cada nombre ajeno, solo existíamos él y yo, nadie más
Pero su forma de hacer las cosas no eran nada comparado como las que hacía, George, ese era el tema, mi mente los comparaba así no quisiera, joder, como dolía solo la comparación en sí, su forma de tocarme no pedía permiso, no lo necesitaba. Me reclamaba, me atrapaba, y yo, en lugar de huir, me dejaba llevar, aun sabiendo que ese abandono tenía un precio
Porque mientras su boca recorría mi piel y mi mente se nublaba, una verdad me golpeaba con fuerza brutal: esto no era solo deseo, era dependencia, pero no hacia él, era para el otro, para nadie más que él, eres una mierda Lian.Y estaba cayendo demasiado profundo como para salir ileso de todo esto en total, si quieres, en el próximo fragmento puedo: mentira jurada
Pero en él que pienso es en Brown. Su imagen se había grabado a fuego en mi mente, consumiéndome día y noche, todas las noches me duermo pensando en él, en sus besos, en sus caricias, en la forma en que me hacía sentir, esperando sus llamadas, sus mensajes
Anhelando escuchar su voz, que me diga que me ama, que me necesita. Deseando sentir su cuerpo junto al mío, que me haga el amor hasta perder la razón, pero, al mismo tiempo, ESTOY ATERRADO DE LA SITUACIÓN. Reconocía la obsesión que me consumía, el control que él ejercía sobre mí, sabía que esto no era sano, que estaba perdiendo el control de mi propia vida
AYUDA, POR FAVOR. ¿QUÉ HAGO?
La desesperación me invadía, necesitaba ayuda, necesitaba escapar de esta jaula dorada antes de que me consumiera por completo... Pero, ¿a quién podía acudir? ¿Quién podría entenderme? ¿Quién podría salvarme de mí mismo?