Capítulo 9

1511 Palabras
No recordaba bien dónde estaba, la oscuridad lo envolvía todo, espesa, pesada, como si el mundo hubiera sido apagado a propósito, al despertar, el corazón me dio un vuelco cuando sentí una mano recorrer lentamente la espalda, me sobresaltó Pero ese tacto… no era desconocido para mí y el miedo se diluyó en un segundo, reemplazado por una certeza inquietante. Era él, lo supe antes incluso de pensar, antes de entender ¿Él?, ¿Pero cómo?, ¿Dónde estaba?, ¿Y por qué? Mi mente se llenó de preguntas sin respuesta mientras el recuerdo se resistía a volver, solo quedaba esa presencia detrás de mí, demasiado real para ser un sueño, demasiado cercana para ser un error, algo no encajaba, nada debía haberlos llevado hasta ahí, otra vez, y, sin embargo, aqui estábamos, otra vez juntos, otra vez al borde de algo que no podía controlar La oscuridad no era lo más inquietante, lo era la certeza de que, aun sin comprender cómo había llegado hasta allí, una parte de mí no quería escapar a esto que fuera lo que sentía —Tranquilo… estás conmigo —dijo él, con una calma que no tranquilizaba en absoluto La voz que utilizó me erizó la piel no fue el tono, sino la seguridad con la que lo dijo, como si ese “conmigo” fuera un lugar del que ya no se podía salir, como si siempre hubiera sido así, siempre mandon —¿Cómo llegué aquí? —preguntó al fin, apenas en un hilo de voz, hubo un breve silencio, uno incómodo, peligroso en sí —No lo recuerdas —respondió él, sin soltarlo—. Te desmayaste, estabas agotado… y yo no iba a dejarte solo Las palabras parecían correctas, razonables incluso, pero algo en su forma de decirlas no encajaba del todo, había una calma demasiado calculada, una cercanía que no había sido pedida, la oscuridad seguía envolviéndonos, pero ahora no parecía accidental Era como si hubiera sido elegida, preparada hasta cierto punto —Descansa —añadió—. Ya hablaremos después — y aunque cada instinto me gritaba que preguntara más, que me apartara, que encendiera la luz y reclamará respuestas… mi cuerpo no reaccionó, porque en el fondo, lo sabía, está noche no se trataba de explicaciones, se trataba de control absoluto, para ni más que para él —Amor, eres mío —Uf, esa no es la respuesta que esperaba ¿Qué está pasando? ¿Es demasiado pronto para hablar de posesión?— Y eso lo resuelve todo —¿Cómo llegué aquí y dónde estamos?— Su resistencia es evidente, veremos cuánto dura, aunque sabiéndolo bien me va a ganar: desalmado tipo bueno No puedo creer que haya esto, nada que no diga que le encanta jugar al que toma la última palabra y ahí estoy yo, otra vez en su cama, como sabiendo que este es mi lugar, diciendo a lo alto, a lo bajo y con todo que aqui debo estar —Yo te traje, las copas te hicieron daño, ¿satisfecho?— concluyó, nada está bien ahora— Eso está mejor par ti ¿Y por si quieres saber qué hora es? Son las tres de la madrugada, más tranquilo— no, en absoluto, no En que momento deje de pensar y hablar lo que me guste para hacer, no, complacer las cosas de este chico, no: es un hombre muy bueno y en todos los sentidos, deseo más de su manera loca de querer, como puedo seguir con este juego, loco, oscuro y tan crudo —No, para nada, mi madre debe estar muy asustada porque no llegué.— dije, intentó salir de sus brazos para irme, me lo impide, solo me acerca y me toma más en sus brazos, su pecho desnudo, lleno de deseos para mi —¡Y esa es otra cosa más, le mandé un mensaje a tu mamá diciendo que ibas a quedarte con un amigo... — no, joder, esto esta pasando mas lejos, es como si quiere dejar claro algo, pero no se que mismo es — ¡Jhons, creo que se llama!— Qué considerado, dios mio que mas habra hecho en mi inconciencia —Decidiendo por mí, como siempre— le digo, me apuntala con los dedos, torturandome con el pezon en sus dedos, pero eso en vez de doler: excita mucho, caramba que a despertado cosas que no creia sentir nunca, dolor con placer —¡Ah, tu papá te mandó un mensaje anoche!— ahora si le pongo más atencion, su bello rostro como saliendo de un poema, de lo más oscuro, cegado de algo lejano, susurrando cosas en mi odio —No podrá ir por ti porque se va con su esposa fuera del país— ¡Oh, sorpresa!. Otra decepción más. Que disfrute de su viaje familiar, supongo que es lo que más le importa —¿A dónde pensabas ir sin mí? — me toma en sus brazos fuerte y siento su grito, en lo más profundo, en el corazón que es mío —¡Perdón! eso no te incumbe y de los mensajes creo que te pasaste, señor George Brown — la frase salió casi como un susurro, un intento desesperado de mantener la compostura, aunque el rubor en sus mejillas la delatara, un punto para mí, pensé, sintiendo una chispa de triunfo efímero Pero esa victoria desapareció en un instante, como una burbuja de jabón que se desvanece en el aire, cuando él me dio vuelta, el contacto fue eléctrico, de repente, la proximidad de George era abrumadora, sofocante, sintiendo el calor de su cuerpo, la firmeza de sus músculos tensos contra los míos Y luego, el roce, su erección, dura y palpable, presionando contra mi, un escalofrío recorrió mi espina dorsal, una mezcla de sorpresa, temor y una excitación inconfesable, este hombre no tiene un límite, pensé, con el corazón latiendo a un ritmo frenético, en sus ojos, pude ver una determinación implacable, un deseo crudo que me desarmaba por completo ¿O tal vez... soy yo quien no quiere que los tenga?, me preguntó, sintiendo que el control se me escapaba de las manos, o ya se me había escapado —¡También vi algo que no me gustó!— la pregunta queda, pero George, me miró peor, me cortó el aire como un cuchillo, su enojo, frío y controlado, era más aterrador que cualquier explosión ¿A qué se refería? El miedo se mezcló con la incertidumbre ¿Qué había descubierto? Su furia era un enigma, George siempre ocultaba sus emociones, pero ahora, la máscara se había roto, revelando ira y dolor ¿Por qué? —¿Y mi móvil...? — no responde rápido, en vez de ello me mira, aterrador y hermoso, solo yo y mis gustos locos, si, desaparecido Lo había buscado por todas partes, su ausencia era una señal de que algo andaba mal, su conexión con el mundo, arrebatada, la verdad estaba en sus ojos, oculta en su mirada oscura, una verdad que él creía que le ocultaba —No me gustaron los mensajes con tu... novio... y lo destrocé por la ira — la confesión de George me golpeó como un mazazo, ¡¿Qué?! ¡¿Qué?! en verdad esto se salió de control, la verdad sea dicha, invadir mi privacidad así no se vale, ¡Está loco! —Te compraré otro, lo prometo— sus palabras, lejos de calmarme, solo avivaron mi furia, eso no cambia el hecho de que está loco Mis cosas, mi vida, mi novio... ¿qué más va a destrozar para saber algo de mí?, el miedo se mezcló con la rabia ¿Hasta dónde llegaría? ¿Qué más estaría dispuesto a hacer para controlarme? —Solo te quiero para mí, para nadie más— La frase resonó en la habitación, posesiva y obsesiva, un escalofrío recorrió mi espina dorsal. No era amor, era una jaula dorada, Y ella, un prisionero, no supe más de mi De repente, sus labios estaban sobre los míos, un beso voraz que arrasaba con cualquier intento de resistencia, sus manos, expertas y posesivas, recorrían mi cuerpo, encendiendo cada terminación nerviosa, me tocaba como nadie lo había hecho antes, dejando una huella imborrable en mi piel, sus manos me queman Pero, por si fuera poco, las cosas no van a salir bien con él así de querer dominar mi vida ¡Cómo me metí en esto!, la pregunta resonaba en mi cabeza, una mezcla de arrepentimiento y desesperación Después de tres rondas de sexo, madre mía, estaba muerto. Exhausto, sí, pero también aterrado, él me quiere solo para él. La idea se había grabado a fuego en mi mente, una advertencia escalofriante, me lo dejó escrito en la piel y mis pensamientos Era posesión, no amor, esto no puede ser más preocupante ¿Qué voy a hacer? La pregunta me carcomía por dentro, sin encontrar una respuesta ¿Cómo escapar de esta jaula dorada? ¿Cómo recuperar el control de mi vida antes de que sea demasiado tarde?
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