Mis teorías comenzaron a tomar forma, podía hacer muchísimas cosas teniendo energía suficiente en mi cuerpo, podía hasta controlar átomos, por poco y hago explotar todo el laboratorio pero contuve el calor, la radiación en cambio era difícil de controlar, ya que era mucha energía concentrada en un solo lugar, pero se convirtió en una fuente clara aún que provocaba malestares en mi cuerpo, por esa razón comencé a pensar en otro tipo de recolección de energía, la física era también demasiado para mi cuerpo pronto no podría moverme por los músculos, era crucial buscar una fuente que no sea dañina pero sería muy difícil, aunque tuviera esas habilidades, mi anatomía seguía siendo humana, luego comencé a pensar en probar con el rayo natural. Necesitaba una fuente que no altere mi apariencia de ninguna forma, tenía que existir alguna.
Me di una ducha pensando en el plan del rayo luego recordé que había un lugar en específico donde se manifestaban en abundancia, el país de Colombia. La naturaleza era una conexión difícil de explicar, podía sentirme normal estar en total aislamiento en un lugar lejos de la civilización humana, sonaba raro pero supongo que era diferente y eso me atraía a vivir en un entorno igual ya que los ecosistemas eran distintos entre si, el único objetivo era sobrevivir y adaptarse. Ese era mi objetivo clave, adaptar estás habilidades para proteger a las personas que me importan de peligros externos y provocados, o solo conocer su alcance porque podía contar con tanta cercanía a esa realidad que muchos ignoran. Pero yo no iba a dejar pasar esas cosas, quería entenderlo y si podía, también manipularlo a mi beneficio no era ambición ni nada de eso, simplemente quería entenderme y tener el control total para evitar muchas cosas.
Terminé de vestirme con la mente planeando el viaje del cual no estaba seguro ya que había muchas posibilidades de fracaso o peor la muerte misma, porque como dije todo era experimental nada era certero, en eso escucho a mi hermana llegar saludando a la mujer de servicio , durante ese tiempo preguntaba cosas superficiales como a donde iríamos de vacaciones ya que el verano se sentía, no quería hablar sobre el viaje porque quería hacerlo solo.
― No lo sé, puedes ir a donde quieras, invita a una amiga tuya también porque probablemente yo no pueda acompañarte ― respondí, lejos de preocuparse o preguntar sonrió feliz, por supuesto que me la pasaba trabajando siempre así que era normal para ella pasear sola con un guardaespaldas que tenía que mantener cierta distancia.
― Okey ― respondió, después del desayuno la lleve a su facultad ya que eran los últimos días de clases― te llamo para cuadrar el viaje y las fecha ¿sí? ― asentí apenas y nos despedimos. Sabía que la estaba mimando mucho, pero era lo mínimo que podía hacer después de ausentarme tanto en su vida y no ser abierto a hablar de cosas profundas, no quería verme débil siempre pensé que perdería su respeto y la poca relación que teníamos, ella prefirió enfocarse en sus metas y eso me enorgulleció tenía mi apoyo en hacer lo que más le gustaba, que era la moda; la ayude a crear su propia marca y todo lo que conllevaba a tener una empresa, acepto sin dudar todas mis condiciones tanto que parecíamos más socios que hermanos, aunque detestaba que fuera un poco despistada en su vida personal pero poco a poco trataba de aconsejarla. Incluso ella me recomendaba salir con algunas de sus amigas, pero no estaba interesado en nada de eso, hacía mucho tiempo me dejo de importarme esos asuntos, llego a decirme que parecía un robot en automático simplemente respondí que gracias a eso llegué muy lejos en mis objetivos y carreras, además de que era una decisión que yo mismo tomé, no necesariamente debía cerrarme, pero era lo más justo en mi situación. Temía perder el control con cualquier tipo de emoción o sentimiento, en mi infancia pude ver lo que provocaba la ira o el rencor, esa fue una de las razones por la que decidí cerrar esa puerta al mundo, hasta el punto de ya no sentir nada, lo único que me mantenía cuerdo era la curiosidad incesante de mí mismo y la promesa de proteger a mi hermana hasta el día en que dejé de existir en este mundo terrenal.
Llegue a mi oficina como todos los días, recibiendo muchas miradas de desprecio, algo que no me molestaba, a veces era mejor ser temido que ser amado. Realicé mi día laboral y luego me fui temprano para transportarme a mi laboratorio. Ya allí saludé a todos los animalitos ellos respondieron felices al verme, solté a todos quienes se acercaban para que los acariciara, tenía alrededor de diez roedores, conejos, ratas y ardillas, los soltaba por un túnel que llevaba a la superficie para que pudieran ir al baño y todo eso, pero ella en específico se quedó sabiendo que quería trabajar en lo que le había pasado.
― Lo siento, pero tengo revertir lo que te hice, no quiero que los compañeros se espanten, sabes que la mayoría son muy miedosos ― dije tomándolo en mis brazos, le realice una tomografía completa, también le extraje sangre, revise cada parte de su cuerpo, verifique que sus órganos estén bien, si sentía dolor, pero todo parecía normal, hasta que le pedí que se transformara y así lo hizo, trate de repetir los estudios pero por su tamaño fue algo difícil aun así no encontré nada fuera de lugar, como si ese estado fuese siempre parte de ella. Intente absorber esa energía pero era difícil, trate de verlo de otro ángulo, luego note una pequeña sombra negra en medio de su cerebro entonces toque su cabeza y al sentir ese mismo frio como aquella vez, aleje mi mano un poco inseguro, pero en un segundo volví a acércame y aquel frio calo todo mi brazo hasta mi rostro y cabeza donde se disipo, minutos después volvió a su forma. Sonreí victorioso y dejé que fuera con los demás, pero en cuanto estuve solo aquellas sombras regresaron a mi rodeándome, aun que había investigado el tema espiritual no encontraba explicación de porque los veía y hasta podía tocarlos, se suponía que eso era imposible ya que vivíamos en diferentes realidades, no tenían conciencia ni lenguaje para comunicarse, hacían todo lo que le pedias y gracias a eso conocía los secretos de todos, para mí solo eran maquinas a las que podía usar como yo quisiera. Ya tenía como cinco de ellos que me seguían a donde iba y me parecía un poco incomodo ya que solo yo podía verlos, la noche que supe su función fue una que jamás olvidaría.
Pretendí experimentar el vuelo, ya que podía controlar objetos materiales, hacerlos flotar, destruirlos cambiar su tamaño y deformarlo, pretendía hacer lo mismo con mi cuerpo.
Cerré los ojos y con mis manos hacia abajo intente tomar mis pies para hacerme levitar pero una de esas sombras se paró frente a mí y atravesó su mano en mi pecho, haciéndome sentir el corazón duro como una roca, en segundo se desvaneció y mi cuerpo comenzó a flotar, trate de controlarme pero estaba desconcertado observe a los otros cuatro al mi alrededor quienes seguían inmóviles observándome, extendí una de mis mano hacia uno y este hizo lo mismo pero no sentí frio en cuanto las punta de los dedos se tocaron entre sí, sino que fue más bien un escalofrió que me recorrió la espalda, aquella sombra también desapareció y entonces logre controlar mi cuerpo pudiendo volar alrededor de la habitación, me sentía muy feliz pero en cuanto salí vi mi apariencia en uno de los cristales del estante.
― Mierda ― exclame asustado hasta que note que era yo, fui hasta un espejo y me observé, mi cabello era blanco como la nieve, mi piel tenía venas negras por todas partes, mis ojos brillaban de un color blanco también, a excepción de mi ojo dañado el cual tenía un tono más obscuro y al voltear note aquella cicatriz en mi espalda que me dejo aquel rayo , brillando también de un color blanco haciéndome entender que allí se almacenaba toda la energía, pero me asustaba no poder revertirlo, después de dejarme llevar por ver mi cuerpo me desesperé ― ¿Qué hago? tengo que volver a mi cuerpo original ―me dije intentando concentrarme, pero nada pasaba, hasta que en un segundo intento respirando lentamente aquellas dos sombras salieron de mi cuerpo volviendo junto a las demás a observarme, volví a verme al espejo y al verme normal suspire de alivio, pensando que casi la había cagado creyendo que me quedaría así.
Esa noche entendí que ellos eran una fuente de energía que sí, cambiaban mi apariencia como lo hice con ese pequeño roedor, pero me otorgaba más estabilidad a la hora de querer hacer algún experimento con mi propio cuerpo, así que comencé a verlos de diferente manera y traté de recordar cómo llegaron a mí, para volver a repetirlo y encontrar más fuentes para no tener que arriesgarme con el plan del rayo, pero lo que me tenía dudando era que me resultaba un poco difícil el volver a mi forma humana.