Capítulo 45

1104 Palabras

La fiesta terminó en paz. Miguel no volvió a molestar. Ni siquiera nos dirigió la palabra nuevamente. Andaba enojado, pero eso no fue motivo para amargarnos. Al contrario, seguimos disfrutando de la fiesta hasta casi el amanecer, riendo con los que competían en payas, disfrutando con los folcloristas locales que cantaban y recitaban alegrando la fiesta, al final, terminamos cantando todos. Fue una noche muy divertida. Al amanecer, los pocos que quedaban se fueron. Los hermanos Suárez y yo nos quedamos un rato más afuera conversando. ―Yo estoy feliz de que ustedes estén pololeando, yo caché altiro que mi hermano se enamoró de ti apenas te vio allá en Antofa ―comentó Julieta, feliz. ―Sí, se notó altiro que lo dejaste loco ―se burló Carlos. ―Igual a ti no te caí muy bien al principio ―

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