―Miguel... Basta, por favor, mira lo que estás haciendo, tú no eres así. ¿Qué diría tu papá? ―¿Mi papá? Viejo de mierda ese, todos lo adoraban, era un hombre tan correcto, tan amable, ¿no? Pero lo más bien que se encamaba con cuanta vieja se le cruzara en el camino y cuando yo lo vi y lo encaré, me sacó la cresta, me dejó todo moreteado. Y cuando me vio contigo en el muelle, a correazo limpio me quitó las ganas de estar contigo. ―No sabía, nunca me lo dijeron y tu papá no parecía ser así de violento. ―Lo era y mucho. Mi mamá no sé por qué lloró tanto cuando se murió si él le sacaba cresta y media por cualquier cosa. ¿Sabes por qué a mi mamá le dio cáncer a los pechos? Por los golpes de mi querido papito. Por eso ella nunca usaba ropa corta, por las marcas que le había dejado mi papá

