Me di la vuelta sobre la cama en medio de mi inconciencia, pero en lugar de toparme con los cálidos cuerpos masculinos en mi camino, el vació de sus cuerpos me hizo abrir los ojos con lentitud, aún no amanecía y los tres muchachos me habían dejado sola, me remoliné adolorida bajo las sábanas que los hermanos me habían puesto encima, suspiré consiente de mi necesidad por la comodidad de los cuerpos contra el mío, me saque los delgados edredones para acomodarme sobre los de mi propia cama, pero cuando me dispuse a levantarme me di cuenta en medio de un gran susto como unos ojos de hielo me contemplaban desde los pies de mi cama, ahogué un grito cuando el dueño de aquellos ojos salió de entre las penumbras de la noche, Kirei me contemplaba con una sonrisa en los labios. -¿Kirei?- Lo llamé c

