Kean no paraba de quejarse mientras Laura le limpiaba la hinchada herida abierta del pómulo derecho, ella se esforzaba por no provocarle dolor alguno, yo la miraba desde una silla de tijera frente a la enorme alberca de agua caliente, Ezra se paseaba por la orilla con las manos en los bolsillos en nerviosa caminata, Alexander se sostenía una bolsa de hielo sobre el ojo mirando con aire fastidiado a su hermano mayor. -¡Eres un ridículo!- Exclamó Alexander con el ojo bueno entrecerrado. Kean apartó la mano de la sirvienta mirando a su hermano con los labios apretados. -A ti no te golpeo tanto, a mí me puso una tremenda paliza.- Musitó tomando el pañuelo de la mano de Laura para él limpiarse los restos de sangre de la cara. Alexander puso los ojos en blanco. -¿Y quién fue el culpable?- E

