De hecho el joven había dado con una supuesta residencia perteneciente a su abuelo, pero la existencia de la misma fue mantenida en secreto, sólo en una única ocasión fue mencionada por error a su hijo. En vista de ello se vio obligado a delegar su caso en manos de un antiguo colega especializado en sucesiones. Mientras esto sucedía, Miguel recordó su olvidada fascinación por saber de la coherencia de su abuelo, esto lo llevó a visitar su hogar donde tomó algunas cosas incluyendo el rollo de papel que jamás pudo abrir. Al finalizar su día laboral regresó a la mansión Brown donde compartió la cena con su madre sin mencionar el manuscrito, no fue hasta quedar completamente solo dentro de su habitación cuando tomó asiento al escritorio, se armó de valor procediendo en abrirlo. El papel resul

