El esmoquin n***o que Greta había dejado en la habitación no me había gustado en lo absoluto y menos aún con una pajarita borgoña. Incluso la camisa era negra. -¿Es necesario que me ponga esto?- pregunté al ver ingresar a Greta con una sonrisa en los labios. -¿Qué tiene de malo?- me preguntó levantando una de sus cejas- Toma, te he traído un par que creo te irán a la perfección. Colocó sobre la cama, frente a mí, unos zapatos de vestir, los cuales se veían completamente nuevos, brillosos y muy, pero muy caros. -Has acertado en el clavo- me dijo ella, lo que provocó que dirigiera mi mirada hacia ella y la mirara interrogante, a lo que ella rodó los ojos- Son nuevos, brillosos y muy, muy caros- me dijo con una sonrisa. -No puedo ponerme esto- dije señalando toda la ropa- Es todo muy

