Capítulo 4

1686 Palabras
Pocas semanas después… Luego de algunos papeles, el médico aprovechó para darle el alta a Kristina mientras ella aún seguía sin recordar nada. Su prometido Richard intentaba todos los días estar a su lado, sin embargo, hacía todo lo posible para estar a su lado porque la verdad también tenía sus obligaciones en la empresa donde estaba trabajando como todo un CEO. Aunque en ese día le estaban dando el alta a su prometida, le avisó que solamente podía recogerla mientras salía de la empresa. Por otro lado, Kristina ni siquiera se podía molestar o no, dándose cuenta al principio que no podía contar con su familia entonces no tenía más opción que irse a la casa de este hombre que aún le costaba dentro de su corazón reconocer desde que ella perdió la memoria. Entonces mientras que el doctor le estaba practicando el último chequeo observando que todas sus heridas habían sanado mientras su mente seguía igual. Esperaba que el tiempo le diera todas las respuestas a esta mujer porque había hecho todo lo que tenía en sus manos para curarla. Luego una de las enfermeras le quita poco a poco la vía intravenosa. Quizás todos pudieran pensar que Kristina estaba un poco nerviosa por salir al mundo luego de casi un mes internada por todo lo que ocurrió en su vida. Sin embargo, lo único que quería en este momento era aprovechar la segunda oportunidad que le estaba dando la vida por todo lo que había ocurrido. Para resucitar de la muerte, aún tenía cuentas pendientes que solucionar. Entonces tomó la decisión que la próxima vez que viera a su familia nunca más se volviera a dejar humillar porque lo único que le importaba a su madrastra era toda la plata que podía sacar de ella. Luego de que todo el equipo médico le diera finalmente la orden, ella se levantó un poco para caminar hacia la recepción del hospital donde iba a esperar a su novio. En medio de todo eso, las personas iban de aquí para allá mientras que Kristina agarraba su pequeño bolso para empezar a moverse por todo el lugar mientras que veía algunos pacientes a su alrededor a pesar de que le costaba un poco caminar por la falta de movilidad de sus piernas hacia todo el esfuerzo necesario para que todo saliera bien. Poco después se sentó frente a la recepción mientras que Richard le había prometido el día anterior pasar por ella antes de la 1 pm de la tarde, igual Kristina esperaba que cuando estuviera en casa las cosas iban a mejorar porque tampoco es el tipo de mujer que le tiene que exigir atención a su prometido. Porque quién tiene tiempo busca la forma de estar contigo pese a los obstáculos y dificultades de la vida. A medida que estaba pasando la hora una de las enfermeras se acercó a Kristina para ver si necesitaba algo, entonces ella le pidió el teléfono para llamar a Richard. Sin embargo, en el momento que lo iba a hacer apareció de repente. —De verdad disculpa, el tráfico era demasiado terrible—le dijo a ella mientras que Kristina se levantaba aprovechando la oportunidad de Richard para darle un beso en la mejilla. Casi toda su vida este hombre había sido alguien de pocos sentimientos, sin embargo, en el momento que conoció a Kristina y fue parte de su vida todo eso estaba cambiando, aunque tenía debilidades como todo hombre por tener relaciones aparte de demostrar que podía tener las cosas bajo control todo el tiempo que quisiera. —Muchas gracias por venir—fueron las únicas palabras de Kristina en este momento mientras salía con su prometido hacia el estacionamiento. Luego de que se montará en el carro de último modelo de Ferrari que había salido en este año, Kristina bajo un poco el vidrio del lado de copiloto mientras que Richard seguía atendiendo algunos mensajes y llamadas de la compañía. Sin embargo, aquí la verdadera pregunta de Kristina era si realmente había sido todo el tiempo, pero en ese momento solo se limitó a observar el paisaje maravilloso que le ofrecía la ciudad donde estaba viviendo. Por otro lado, otro hombre estaba despidiendo un paciente de su consulta luego de que vieran en su teléfono un mensaje de su amigo Richard diciéndole que Kristina iba para la casa. Este nuevo personaje es Alan Baker, quién era un psicólogo amigo de Richard desde hace mucho tiempo, sin embargo, había dejado el resto del día libre porque tenía que visitar a la prometida de su amigo. A pesar de que entre ellos se debían varios favores, Richard le había pedido este de forma especial, aunque por dentro sabía demasiado poco si ella volvía a recuperar otra vez sus recuerdos. En todos los años que Alan había ejercido su profesión le había ido demasiado bien a comparación de otras personas, sin olvidar de que se había divorciado el año pasado teniendo la culpa entre ambas partes porque su exmujer lo único que quería era complacer su sueño de participar en las olimpíadas. Sin embargo, era un sacrificio demasiado grande aparte de que ella le dedicaba poco tiempo porque todo el tiempo andaba entrenando para cumplir su sueño mientras que un día, Alan decidió finalmente dejarla ir mientras que ella cumplía su sueño. Incluyendo su sueño de tener una familia grande, algo que ella tampoco estaba dispuesta a ceder por sus entrenamientos. Entonces Alan agarró sus cosas para luego agarrar un taxi en medio de la avenida en la capital de la gran ciudad de México. Junto a su maletín tenía listo cualquier clase de informe para llenar una vez revisará la salud mental de Kristina. Apenas llegó, tocó el timbre de la casa, pero ella apenas lo vio a través de la ventana dudo demasiado en abrirle la puerta porque ni siquiera lo reconocía en ese momento. —Disculpa Kristina. Soy Alan, amigo de Richard—sin embargo, luego de esas palabras seguía sin reconocerlo—Tu prometido me dijo que hace poco llegaste a la casa, personas no te preocupes no te quiero hacer daño. Ella decidió creerle en ese momento, sin embargo, en el momento que le abrió la puerta se dio cuenta de toda la belleza e inteligencia que albergaba Kristina porque realmente había sido una de las mejores más hermosas que había visto en su vida. —¿Pasó algo? ¿Hice algo mal?—le pregunto ella mientras que Alan volvía otra vez a la realidad. —Nada de eso, quédate tranquila—respondió él mientras que ella luego cerraba la puerta. Entonces luego de eso, Kristina le indicó la sala mientras que Alan tomaba que había muchas fotos de ella en casi toda la sala, pero nunca de su amigo junto a su prometida juntos. Al principio le pareció sospechoso, pero quizás pensó que así Kristina podía recuperar sus recuerdos. Sin embargo, Richard le había comentado borracho una noche que ella guardaba un diario donde escribía mucho, pero que no había podido encontrar. Poco después, Alan empezó la terapia mientras que poco a poco rellenaba los formularios, sin embargo, Kristina le comentó que pasaba demasiado tiempo aquí sola en la casa. —De verdad por más que quiera buscar todos mis recuerdos, es demasiado difícil aceptar el odio de mi familia por todas las cosas malas que hice en el pasado, pero tampoco tienen el derecho de humillarme por cosas que pasaron—fue un comentario que hizo ella además de que Alan intentaba entender la posición de Kristina. —Te prometo que haré todo lo posible para que recuperes tu vida, pero también debes hacer todo lo posible para saber realmente lo que pasó antes del accidente—luego este hombre hizo una pausa en sus palabras—hablaré con Richard para empezar las terapias aquí en tu casa, verás que poco a poco todo va a volver a la normalidad. En medio de eso, Kristina se le dio su mano sintiéndose segura por primera vez en su vida porque a diferencia de su prometido con este hombre estaba sintiendo una explosión de emociones por dentro, aunque recién lo conocía estaba segura de que la escuchaba y apoyaba mucho mejor que su prometido. Sin embargo, luego le quitó su mano porque ni siquiera ella podría enamorarse de alguien a primera vista teniendo una vida con Richard a pesar de que a veces dudaba en todo lo que le dijera, ella estaba casi segura que le estaba ocultando demasiadas cosas. —Está bien, pero recuerde bien que aquí tiene un testigo de sus palabras—le dijo ella sarcásticamente mientras que Alan seguía escribiendo su informe para luego enviarle una copia a Richard por su correo. Poco después de terminar la consulta, Alan se despidió de Kristina pidiendo si podía encontrar su diario, algo que ella esperaba cumplir. Entonces se fue caminando hacia su departamento luego de un día algo agotador mientras revisaba la larga lista de pacientes que tenía que atender al día siguiente. Sin embargo, le costaba pensar que otra vez Kristina fuera feliz cuando llegara el momento de descubrir todo lo que los demás le querían ocultar, pero Alan era demasiado diferente al resto porque si ella tomaba la decisión de casarse con su mejor amigo quizás no podría interponerse en su relación porque era algo que ella misma tenía que resolver. Tampoco le iba a decir a Richard todo lo que había hablado con Kristina porque tenía que mantener la confidencialidad de mis pacientes para evitarse todos los problemas que podía ocasionar todo eso. Cuando llegó a su departamento no perdió el tiempo en enviarle todos los informes a Richard mientras que luego buscaba en sus trabajos todas las maneras para recuperar los recuerdos de Kristina. Entonces en ese momento recibió un mensaje de Richard dándole gracias por todo lo que estaba haciendo, pero de todas formas no iba a perder el tiempo para casarse con ella, aunque por dentro Alan tenía un poco de envidia decidió seguir revisando los papeles sin importarle mucho lo que dijera su amigo.
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