Cuando me deje caer en la cama seguía teniendo una sonrisa boba en mi cara, estaba un poco ebrio y todo se movía a mi alrededor, la fiesta se terminó casi a las 3 de la madrugada. Era mi primera vez con el alcohol y no me sentó bien en el estómago. Mi cumpleaños resulto de maravillada, Hugo y a algunos de los chicos contrabandearon alcohol, nada malo sucedió por suerte. Intente quitarme los zapatos, sin caerme de la cama, seguía sonriendo como bobo cuando la puerta de mi habitación se abrió despacio, levante la mirada y allí estaba Remy, con una sencilla bata casi transparente. Me senté de un salto, ella me miro y sonrió sin mostrar los dientes, cerró la puerta con el mismo cuidado. Me quede paralizado mirándola, si mis padres o su madre la vieran a estas horas en mi habitación, las cosas se pondrían feas.
–¿Qué haces aquí? – susurre.
–Quería hablar contigo. – llego a mí, se quedó parada, trague el nudo de mi garganta.
–Si alguien te ve aquí nos meteremos en problemas.
–Lo sé – se sentó a mi lado – es realmente importante lo que tengo que decirte – me recosté en la cama y ella me imito –Voy a irme.
–¿Irte a dónde? – mire el techo.
–Con mi madre... ella quiere que vuelva a Irlanda hasta que termine la escuela. –me gire para mirarla, eran tan hermosa, su cabello rojo casi anaranjado, esas pecas espaciadas por su rosto.
–¿Por qué? – el corazón me martillaba fuerte en el pecho, iba a perderla. Eso me quebró el corazón un poco, iba a pasar tanto tiempo para volver a verla.
–Ella me extraña y yo a ella. Piensa que es lo mejor para las dos.
–No nos veríamos por mucho tiempo – asintió, en ningún momento se giró para mirarme a los ojos –¿Me quieres?
–Claro que sí – le respondí sin una pizca de duda.
–¿Me esperarías? Para que cuando vuelva al fin seamos novios – ¿Podría esperarla?
–Sí – no lo pensé, solo lo deje salir– voy a esperarte– a mi cabeza llegaron los recuerdos de los besos con Hilary y un block enorme me presiono el pecho, ¿Podría realmente esperar por ella? Ahora que había besado a otra chica. Nos acomodamos en la cama, frente a frente, sus pestañas le abanicaban los pómulos, le acaricié las mejillas– Algún día vamos a casarnos– le dije, ella levanto su mirada, encontrándose con la mía,
–¿Es una promesa? – asentí con la cabeza, todo me daba vueltas y no sé si fue el alcohol que me hizo actuar, roce sus labios con los míos, fue un simple roce que me erizo toda la piel– ¿Eso fue un beso? ¿Me besaste realmente?
–Sí, aunque conozcas a otros chicos, quería ser yo el primero que te besara. –Ella sonrió, mostrándome esa fila de dientes perfecta, sus mejillas se sonrojaron. Volví a intentar quitarme los zapatos, al no poder dejando salir una risa me ayudo, me quité la camisa y el tshirt que llevaba debajo, no vi prudente quitarme los pantalones en su presencia, nos metimos bajo mis sabanas, la suave tela de su bata me hizo cosquillas en el estómago cuando se acurruco a mi lado
– Ya no soy una niña, Ar. –para mí, siempre iba hacer la niña que sostenía mi mano y me besaba en las mejillas sonrojadas. Me tomo de las manos y me hizo que la abrazara– yo te quiero y no como familia. – el corazón se me inflo en ese momento.
–Yo también te quiero, estoy enamorado de ti. Voy a esperarte, porque me quiero casar contigo. – esa noche no pretendía hacer nada de lo que pudiera arrepentirme al día siguiente, así que solo volví a rozar mis labios con los de ella y deje que descansara su cabeza en mi pecho, no dijimos nada más. No porque no queríamos, el pánico que sentía en el pecho no me permitía hablar, o tal vez, era el alcohol en mi cuerpo. Me sentí como un ser horrible por no contarle sobre Hilary… solo quería que esa noche fuera perfecta entre nosotros dos. Su respiración se volvió más pesada con el paso de los minutos, cerré los ojos, no quería dormirme, porque si alguien entraba aquí, las cosas se pondrían feas para mí, al final me quedé dormido.
…
–¡ARTURO! – me dolía la cabeza como nunca, los ojos se negaban a abrirse, hice una mueca de dolor y me gire, un brazo se tensó sobre mi estomago– ¡Oh, Dios mío! – reconocí la voz de mi mamá y abrí los ojos de un golpe.
–Mamá, no es lo que parece– me senté rápido en la cama y todo me dio vuelta, mamá despertó a Remy con unos suaves movimientos en el brazo, unas enormes ganas de vomitar me subieron a la garganta. –Mamá, te juro que no es lo que piensas.
–Tía Lena, es cierto, solo estábamos hablando y nos quedamos dormidos. Por favor, no le digas nada a mamá Carla. – mamá nos miró a los dos, intercalando su mirada.
–¿Por qué estas desnudo? – me quite la sabana.
–Mira, llevo los pantalones puestos– ella relajo su expresión.
–Remy, será mejor que vayas al cuarto de Laly antes de que Clara se despierte. – la chica asintió y se puso en pie, la mire desaparecer por la puerta que conecta mi habitación con la de mi hermana.
–Mamá… sé que piensas muchas cosas en este momento, pero te juro que no paso nada anoche… Remy solo quería decirme que se ira a vivir con su madre y nos pusimos a hablar, nos quedamos dormidos. Eso es todo– mamá se sentó a un lado de mi cama, se pasó la mano por el cabello– te lo juro. Nunca haría algo así, ¿no confías en mí?
–Sí, confió en ti, cariño. Es solo que cuando los vi… cuando vi que no tenías ropa puesta pensé que ustedes…– negó con la cabeza.
–Lo siento, mamá.
–¿Esto había pasado antes? – negué con la cabeza.
–Es la primera vez. Solo queríamos estar juntos, no sabemos cuándo vamos a volver a vernos. – asintió con la cabeza. –Por favor no se lo cuentes a la tía Clara, no quiero que ella se meta en problemas.
–Tengo que contárselo… tienes que dejar de cargar con los problemas de los demás.
–Pero…
–Pero nada, Remy sabia el riesgo de venir a tu habitación durante la noche, no puedes echarte la culpa por eso. –Asentí. Me echo el cabello hacia atrás. –No me vuelvas a hacer algo así, sé cuánto la quieres, cariño. Pero ella sigue siendo muy joven.
–Lo sé, lo sé. Nosotros no hicimos nada– mamá miro levantando una ceja. –bueno… tal vez un beso, o algo así, pero nada más.
–Bien, porque, aunque te amo con locura, si le haces daño estaré muy enojada contigo. – me mordí el labio, era mejor que no dijera nada sobre mis besos con Hilary. Solo asentí, se puso en pie y se marchó. Me deje caer en la cama, ocultando mi cara con una almohada, estaba en un lio enorme y no solo porque mi mamá nos había descubierto… era más que eso, estaba hipnotizado, ¿Cuándo se había vuelto un problema besar a una chica? O mejor dicho a dos, ¿Qué podía hacer? Quería quedarme en cama todo el día, pero me obligue a pararme y tomar una ducha fría, en la tarde tenía entrenamiento.
….
Despedirme de Remy fue la cosa más dolorosa que había experimentado en mi vida, ¿Cómo podía dejarla ir? Así sin más, sabiendo que no la vería en mucho tiempo, éramos consiente de que todos nos miraban, no nos importaba, porque yo solo no podía dejarla ir. Creo que se me apago una parte de mí en ese momento, alguien se aclaró la garganta. Ella me beso en la mejilla y me susurro al oído:
–Te llamare cada vez que pueda– asentí y la libere de mi abrazo. No la mire o, a nadie más, fije mi mirada en el piso y asentí a todo lo que me decían, percibía como todos se movían a mi alrededor, estaba pegado en mi lugar mirando la tierra, quería que el tiempo se detuviera, el dolor que estaba en mi pecho se podía volvía casi tangible. Escuche los neumáticos del coche de la tía Jimena alejarse y, aun así, me quede parado allí, metí mis manos en mis bolsillos y me encogí de hombros. Unos manos se posaron en mis hombros.
–¿Quieres hablar? – negué con la cabeza, en cambio me di la vuelta y deje que papá me abrazara– cuando quieras hablar no dudes en buscarme– asentí y me aleje, camine más allá de la casa de los abuelos por el camino de rosas de la abuela, quería estar solo, pensar en todo. Me aleje lo más que pude de la casa, cuando estuve lo suficientemente alejado de todo me deje caer en el suelo y apoye mi espalda en un árbol me mango.
¿Cómo iban hacer las cosas de ahora en adelante? Cuando llegara el verano ella ya no vendría, el dolor de mi pecho se fue haciendo más grande, tendría que conformarme con verla a través de una pantalla, no quería eso, porque algo dentro de mí conocía la verdad a esa pregunta que no era lo suficiente maduro para hacerme, claro que no me iba a conformar con eso. Lo dudaba seriamente, no ahora que Hilary me había besado y conocía lo bien que se sentía tocarla y besarla. Respirando profundamente, apestaba crecer.