Eduardo y Fernanda se quedaron desnudos, abrazados por un largo rato, ella tenía que hacer un gran esfuerzo para que sus labios no pronunciaran un “te amo”, aunque se moría por decirlo, apenas lo conocía, pero sin duda, se había adueñado de su corazón. Nunca pensó que su primera vez fuera a ser tan intensa y placentera, Olivia su amiga, le había contado que fue hasta la tercera vez que lo hizo, que había conseguido llegar al orgasmo, en cambio Eduardo, había conseguido que se corriera dos veces. —¿En qué piensas preciosa? Espero no haberte decepcionado. —Digamos, que…tenemos que practicar muchas veces para ver si mejora—Bromeó mordiendo su labio y con el rostro colorado por su atrevimiento. —¿Me estás retando? Porque creo que tengo muchas cositas que enseñarte. —Quiero que me lo enseñ

