–Todavía no puedo creer que me hayan involucrado en esto. –Mike caminaba como un niño malcriado cuando es enviado a algún lugar que odia.
–Ya deja de quejarte. –Reclamó Scarlet rodando los ojos sin dejar de andar–. Tampoco es que te han pedido que saques la basura.
Dirigiéndose a la sala de entrenamiento caminaban los dos chicos, Scarlet y Mike. Él iba vestido con una camiseta sin mangas de color blanco que dejaba expuestas las marcas en sus brazos, junto con pantalones cortos de color azul. Ella llevaba un abrigo de piel sobre una camiseta de color rosa.
–¿Cómo diablos puedes ir así en este frio? –No lo entendía. Para la peliverde siempre sería un enigma la facilidad de los Frinx para soportar temperaturas tan bajas. ¡Ni siquiera poseían un pelaje como los otros seres vivos del frío!
–¿Frío? ¿De verdad tienes frío? –Michael comenzó a frotar sus brazos como clara burla al comentario de la chica. Soltó una carcajada luego de ver la mirada de esta–. Los Frinx estamos adaptados a estas temperaturas.
Al llegar al lugar vieron al par de chicos muy bien abrigados esperándolos. El rubio fue el primero en alzar una ceja. ¿No era momento para que Jaen comenzara a tener resistencia por el frío? Más aún porque este contaba con un fragmento del Zafiro congelado. Definitivamente tendría un arduo trabajo por delante.
–¿Y se supone que se ejercitaran vestidos así? –Fue motivo de sorpresa que esta pregunta viniera de la chica Clorux que hacía tan solo unos segundos estaba quejándose por las temperaturas–. ¡Todos se quitan esos abrigos! Y es una orden
–Ya vieron, es una orden de su sexy entrenadora. –La peliverde bufó negando con la cabeza. ¿Contradiría algo? Evidentemente no existían mentiras en su argumento, por lo que no era necesario decir nada–. ¡j***r, que se muevan!
Haciendo muecas de disgusto y eventualmente de frío, los dos chicos obedecieron quitándose los abrigos, sintiendo las bajas temperaturas en su cuerpo. Hide podría congelarse rápidamente, teniendo en cuenta que su abdomen y brazos estaban descubiertos y no contaba con ningún don que le permitiera resistir el frío. Sería un entrenamiento muy duro para él.
Hecho esto Mike les dio su patrón diario de entrenamiento a Jaen. Scarlet hizo lo mismo con Hide. Quizá se trataba de cuestiones inhumanas, pero todo comenzaba con tres horas continuas de trote y seguía con diversos ejercicios que ninguno de los dos chicos conseguía comprender. La jornada concluía cuando el sol comenzaba a ponerse… solo para comenzar el entrenamiento con sus respectivos fragmentos. Llegados a este punto ambos se separaban y cada uno entrenaba con su respectivo tutor.
–¿Cuándo declararás tus sentimientos? –La pregunta de Michael tomó a Jaen por sorpresa haciendo que las agujas de hielo que intentaba formar se convirtieran en trozos de cristal partidos–. No deberías perder la concentración. Los humanos tienen la capacidad de hacer varias cosas a la vez.
–¡Lo siento! –Como siguiera así el rubio terminaría echándolo como comida para Polaris. Si, era la amenaza que una y otra vez le hacía para que se esforzara al máximo–. Pero… ¿Cuáles sentimientos? –Jaen nuevamente entrecerraba sus ojos concentrándose para iniciar por segunda vez el ejercicio.
–De verdad eres más tonto de lo que pareces. –Fue esta vez el rubio quien creo una pequeña aguja pinchando uno de los glúteos del humano. ¿Qué logró? Que soltara un grito y volviera a perder la concentración–. ¿En serio crees que sabes cómo disimular? No puedes evitar derretirte cada vez que Scarlet está cerca de ti.
El pelimarrón dejó salir un suspiro de frustración y enfado. ¿En qué momento había cultivado tanta confianza con Mike como para que este hiciera eso? Definitivamente no conocía la palabra “límite”. Sea como fuera no planeaba comenzar un conflicto o discusión semejante tontería. Más importante era dar atención a lo que decía o, de otro modo, terminaría siendo motivo de burlas para alguien más que Mike. Era cierto que desde la primera vez que la peliverde se había presentado frente a él su mente había comenzado a indicarle que era preciosa pero… ¿Realmente Michael estaba sugiriendo que hiciera saber sus sentimientos hacia ella? ¿No era eso lo más estúpido que siquiera se podía imaginar? Un humano y una Clorux. ¿Siquiera tenía sentido?
–Debes estar loco si de verdad crees que diré algo. –El pelimarrón entrecerraba sus ojos mirando al mayor mientras frotaba el lugar donde había sido atacado–. No tiene sentido pensar en una unión entre alguien como ella y yo. Soy muy… poco. –Esta vez fue una patada lo que sintió en su parte trasera, obligándole a dar un par de pasos hacia adelante o se iría de boca al suelo. Abrió los ojos enfadado–. ¡Michael! ¿¡Qué demonios te pasa!?
–Soy un príncipe, estás en mi palacio y, por ende, puedo hacer lo que me dé la gana. Incluso besarte si lo deseo. –¿Por qué ahora se estaba burlando de él de esta manera? Jaen deseaba darle un buen golpe, definitivamente–. Además acabas de decir algo estúpido. ¿De verdad piensas lo dejaría pasar? –Se preparó para un segundo asalto pero esta vez el pelimarrón se alejó rápidamente. Sabía que no tenía posibilidades contra Mike–. ¿Eres poco? Con esa manera de pensar solo conseguirás seguir siendo un motivo de burla para todos los que te vean, Jaen Kuze. –El rubio se cruzó de brazos negando con la cabeza–. Si entrenarás conmigo tendrás que dejar esa manera de pensar. A partir de este momento estás a mi altura y a la de Scarlet. Cada vez que digas lo contrario te irás con tus posaderas adoloridas.
–¡Vale! ¡Vale! –Admitió el humano un poco enfadado. ¿Acaso tenía opciones? Si se negaba no podría sentarse en una semana–. Aun así nunca he sido bueno confesando sentimientos, Michael. Ella tampoco parece verme con buenos ojos.
–Hasta donde he visto Scarlet solo tiene dos ojos. –Jaen rodó los ojos. Mike definitivamente era un sujeto muy molesto–. Y ambos son muy lindos. ¿O no lo crees así?
–Sí, Michael, sí. –Negando con la cabeza tomó por fin su mochila–. Ahora vayamos a terminar la práctica o se hará muy tarde.
Así había transcurrido aquel entrenamiento. Diariamente se ejercitaban y realizaban prácticas de uso de armas. Durante dos semanas practicaron una rutina completa de diecisiete horas al día. Los delgados brazos de los chicos alcanzaron un poco más de musculatura, permitiéndole a ambos tomar armas con facilidad. Scarlet incluyó en la preparación de Hide los diferentes métodos de vuelo y planeo que todo Clorux debe saber. Durante la tercera y cuarta semana intensificaron sus lecciones sobre el uso las piedras, usándolas según lo que les indicaban sus tutores.
Luego de un mes se encontraban listos para presentarse de nuevo ante el Rey Peter.