Revelaciones (Parte II)

645 Palabras
    Jaen pudo ver durante una milésima de segundo el miedo y la desesperación de Michael al expresar aquellas cinco palabras. Si lo dicho en su historia era verás… con la piedra fuera de lugar definitivamente no pasaría nada bueno. El chico mordió su labio pensando en lo siguiente que debía preguntar. Mike no respondería para siempre, por lo que necesitaba hacer preguntas puntuales para armar su propio rompecabezas.       –¿Qué? –Fue lo único que consiguió musitar incluso luego de buscar en su mente.       –Todo comenzó hace algún tiempo. –Michael dejó caer su rostro. Definitivamente contar esto resultaba un desafío para él–. Recibimos un mensaje urgente de los Nighter, la r**a que custodiaba el Cuarzo de la Noche. –Allí estaba de nuevo hablando en pasado. Ya era una mala señal para Jaen–. Nos informaban que su piedra había sido robada. Antes de que pudiéramos llegar a su reino, las criaturas de la noche extinguieron a los Nighter en su totalidad. El guerrero oscuro que te intentó matar era una criatura de la noche.       –¡Pero se supone que no tiene lógica tomar una gema que no es compatible contigo! –No tenía sentido para el humano quién querría alterar el equilibrio de un mundo sin tener un interés mayor.       –Eso solo tiene una explicación, Jaen. Únicamente existen unos seres capaces de dominar las fuerzas ocultas detrás de las siete piedras. –La mirada de Mike se hizo severa, decidida e incluso con un apetito voraz detrás de ella.       –¿Te refieres a…? –Jaen entendió de quienes estaban hablando. Bajó su mirada -¿…los humanos?- musitó       Mike asintió con un rostro asqueado y con claro disgusto, presionando sus ojos con ambas manos.       –Ahora entiendo el odio que nos tienen. Solo un humano pudo haber tomado esa piedra y no conforme con eso…       –¡Aniquiló una de las razas! –Mike estaba enfadado–. El panorama que vimos al llegar al Castillo de la Noche fue sumamente espantoso. Todos estaban muertos de formas horrendas. Mutilados, quemados y de formas que ni siquiera conocía. –El príncipe se levantó mirando hacia el norte con ira reflejada en sus ojos–. No dejó nada de los Nighter, solo ruinas y desastre. Incluso se aseguró de quemar las pinturas que recordaban a César Black como su rey… ¡Ahora ha desaparecido la Esmeralda del Viento! –Sí, definitivamente Jaen comprendía ahora la preocupación que estos tenían con respecto a lo que ocurría–. Debemos llegar al palacio antes de los Clorux sufran el mismo destino de los Nighter.     Mike se levantó soltando un suspiro mostrando luego un rostro firme.       –¡Polaris! –Llamó con fuerza a su amiga.       Jaen se puso de pie, observando como Polaris se levantaba de inmediato siguiendo las órdenes de Mike. Ahora entendía todo. El fragmento del zafiro le otorgaba la obediencia del hielo y la total sumisión de Polaris. También fue capaz de comprender que todos tenían razones de sobra para querer acabar con toda la r**a humana. El odio hacia ellos definitivamente estaba bien merecido.       –Mike, me has dado la oportunidad de demostrarte mi diferencia. –Soltó el joven humano con firmeza y decisión–. ¡Estoy dispuesto a ayudar en lo que sea para la salvación de las razas!       –Eso espero. –El príncipe no le miró–. Por nuestro bien y el tuyo propio–. Suspiró tomando rumbo a su mascota–. Es hora de irnos.       Jaen subió rápidamente en la osa intentando no hacerle daño. Esta notó su cambio de actitud y dejó notar un bramido que parecía ser de satisfacción. Tan pronto como ambos estuvieron bien posicionados Polaris inició de nuevo el viaje, corriendo a la máxima velocidad en descenso por aquella empinada montaña nevada. 
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