—¿Ya estás preparada?—le pregunté a Trix. No creí que fuera real, que me guardaría el trozo de pastel que compró para mi. Le había confirmado a Gil que Eros venía, pero la idea de que viniera con Mila no le hizo mucha gracia. Tenía una estrategia para usar en contra de la empresa y en favor de Trix, pero tenía que analizarla bien y Trix necesitaría un abogado ajeno a él, puesto que él era el mío y yo estaba con la empresa, a pesar de que se trataba de mi esposa, y en todo caso, cada decisión mía llevaba una especie de revisión de parte de Aaron, a pesar de que yo era el presidente. Yo solo estaba en el puesto para poder convencer a Trix, era mas que obvio dada mi inexperiencia. Era doctor. —Si, estoy lista. Solo reviso si tenía aquello en mi bolso.—me respondió, se notaba nerviosa.

