Capítulo 3

1871 Palabras
Tengo mi codo izquierdo apoyado en la barra y mi mano sostienen mi cabeza, mientras con la otra sostengo mi gran taza de café y tomo de ella. Maldita resaca. Nada podría empeorar esté largo día. - Hola. - dice alegre Pierre Wallace entrando por la puerta, con su típica sonrisa. Hable muy pronto. - ¿Acaso no es un poco temprano para más vino? - digo. - ¿Acaso no es un poco temprano para ya estar tan malhumorado? - Ahí es donde te equivocas, esté es mi estado natural. Suspira. - Estoy destinado a siempre estar ligado a personas con caracteres complicados. - dice. - Mi hermano Gus, ufff, no sabes lo que es. - Puede que en realidad no seamos complicados, sino que la gente no sabe entendernos. - digo y tomo un sorbo de mi taza. - Touché. - dice con ese acento francés tan perfecto. - Ahora que veo tú taza, tengo algo de decirte. Miro el frente de mi taza extrañado, me la regalaron para mi cumpleaños todos los chicos que trabajan conmigo, dice "el mejor jefe del mundo". - ¿Qué cosa? - pregunto extrañado. - Que hoy es tú día de suerte, ya que acabas de conseguir a alguien nuevo para que te ayude. - ¿A si? - digo aún extrañado. - ¿Quien? - Moi. - dice señalándose. Quedo serio unos segundos. Comienzo a reír. - Casi caigo. - digo aún riendo. - No, enserio, ¿Qué quieres? Suspira. - ¡Estoy hablando enserio! Me quedo observándolo, serio. Todo parece indicar que lo dice de verdad. - ¿Por qué diablos quieres trabajar aquí? - pregunto extrañado. - Considerando que ya tienes un trabajo. - Me gusta reinventarme. - dice. - Ya sabes, probar cosas nuevas y tener distintas experiencias. Sigo mirándolo en silencio. - ¿Por qué pones esa cara de que estas a punto de estornudar? - dice. - Es solo que me tomaste algo desprevenido. - digo. - Pues, ¿Cuándo empiezo? - dice. - Ja. No tan rápido. - digo. - Primero, no estoy buscando más gente. Segundo, de buscarla, no te lo daría a ti. - ¿¡Por qué!? - dice con indignación. - No eres material para trabajar de camarero o ayudante de cocina. Me mira. - Vaya, eso fue bastante prejuicioso de tú parte. - dice. - No me conoces, solo a la idea que tienes de mi, como todos los demás. Y que te conste, antes de tener mi trabajo de ahora trabaje en tiendas de ropa y sirviendo mesas. - se da la vuelta y sale del restaurante. Suspiro. Bea se me acerca. - ¿Quién era esa lindura? - pregunta. - El tío de Gabe. - respondo. - Diablos, ¿Dónde se consigue uno de esos? - dice. - Mi tío tiene una pelada, parece embarazado de 9 meses y tiene tatuado un Tweety después de un acv. - queda pensativa unos segundos. - ¿Si le das a tío cuenta como incesto? Por qué yo le doy. - ¡No es tu tío! - ¡Es verdad!. - dice con una sonrisa. - Por cierto, ¿Qué quería? - Quiere trabajar aquí. - Genial, que bonita vista tendré todos los días. - Le dije que no. - ¿¡Qué!? ¿¡Por qué!? - exclama indignada. - Porque de seguro lo hace para fastidiar, ya tiene un trabajo. Además, estamos bien, no necesitamos ayuda. - ¿Por qué lo haría para fastidiar? - ¡Porque lo conozco! - ¿A si? - dice. Estaba por decir algo, pero quedo callado. - Eso creí. Esta por empezar la temporada fuerte, nos vendría bien alguien encantador como él. Suspiro. - Lo pensare. - Bien. Iré a limpiar las copas. - dice. - Lo de está noche sigue en pie. Apoyo mi frente en la barra. - Lo había olvidado. - ¡Nic! - se queja. - hicimos la reserva hace semanas, ya quedamos que iríamos. - Ya lo se, pero no puedo seguir tomando tanto alcohol. - No necesitas tomar. - Me cuesta resistirme. - ¿Tengo que empezar a preocuparme? - dice con preocupación en su mirada. - Oh no, no tú también. - digo con fastidio. - Que eres de las pocas personas que no me controla y es fastidiosa. - Que bonito cumplido amigo. - dice. - Hablare con Lorena, mejor lo reprogramamos, por mi mejor, ahí una película que quiero ver. - No, no, no, no vamos a reprogramar. - digo. - Puedo tomar una cerveza sin alcohol o un jugo. Y tú puedes buscar luego en internet tú película. - me mira. - Lo digo enserio, no vamos a cancelar. Suspira. - Que sentido tiene discutir contigo, si pareces los niños, que les dices que no hagan algo y más ganas les da de hacerlo. - ¿Acaso tú no tenias cosas que hacer? - Tú si eres fastidioso. - dice y se aleja. Dios. Me la pasaría tomando alcohol. Maldita enfermedad, que me la tengo que pasar a medicamentos. ****** Y la noche llegó. Hoy estuvo tranquilo, lo que nos permitió cerrar un poco antes y podes ir a nuestras casas a bañarnos, vestirnos para luego volver a salir. Hace unos meses se estreno un club nocturno bastante moderno, por lo que se puso enseguida a la moda. Bea y Lorena hace semanas que vienen insistiendo para que vayamos. Estamos Bea, Lorena, Fabiano otro de nuestros amigos y Gianni mi hermano que se nos pega como garrapata. - Bueno, ¿vamos a entrar o qué? - dice Gianni. Llegamos a la puerta del club, que se encuentra iluminado por esas luces rojas. Esta lleno de personas, todas bien vestidas. - Que ansiedad niño, ¿consumiste mucha cafeína? - dice Fabiano. - Ja ja ja asno, sabes que cumplo 23. - responde mi hermano. - ¡En nueve meses! - decimos todos a coro. - Y eso que, estoy por cumplirlos. - Entremos, no quiero perder el tiempo aquí fuera. - dice Lorena y se encamina hacia la puerta. - Claro que no, considerando que te vendiste a ti para conseguir entrar. - dice Fabiano mirándola divertido con sus ojos color avellana y su cabello marrón oscuro revuelto. - ¡Oye! - se queja la chica de cabello oscuro largo y lacio, y de bonitos ojos celestes. - El encargado de las listas me dio una mano poniéndonos en la lista, a cambio fui buena y yo también le di una mano. - Si, haya abajo. - dice Gianni. - Dentro de sus pantalones, si queremos ser precisos. - ¿Es qué tú no tienes que ir a tú casa a mirar Barney? - dice Lore. - ¿Qué diablos les pasa a todos con mi edad? Apenas me llevan cuatro años, no diez. - Oigan, mi garganta se esta secando de oírlos pelear. - dice Bea. - Eso no tuvo sentido. - digo. - Y eso qué, entremos. - me responde. Los cinco entramos al lugar, luego del que el guardia nos pidiera nuestros nombres. Por dentro también está bastante concurrido, además de que es muy bonito y elegante. - ¡Esté lugar es asombroso! - dice Bea gritando por la música. - ¡Es mejor de lo que imagine! - dice Lorena. - ¡Me alegra que le hayas prestado tú mano! - dice Gianni a Lorena. Está le muestra su dedo medio. - ¡Demos una vuelta! - dice Fabiano. Todos asentimos y comenzamos a caminar por el lugar concurrido. La noche va pasando. Conseguimos ubicarnos en una esquina, en uno de esos livings. Vamos alternando entre que nos sentamos y nos paramos a bailar la música que suena. - Iré a buscarme algo para tomar. - digo. - ¿Quieren algo? Los cuatro niegan, mientras siguen bailando. Me abro paso entre la gente de la pista y llego a la barra. - Una cerveza sin alcohol. - le digo al chico que me atendió. Me extiende la pequeña botella. - Gracias. - tomo un trago. Carajo, es horrible. - Sabes que, mejor prepárame algo fuerte. - Un zombie cocktail marchando. - me responde guiñándome un ojo. - ¿Noche difícil? - me pregunta mientras va preparando el trago. - Algo así... - digo. - ¿La tuya? - Bastante movida, pero no la llamaría difícil. - dice. Lo observo mejor. Lleva su cabello oscuro largo y revuelto, a pesar de las luces rojas del club puedo distinguir que sus ojos son oscuros. Lleva una camisa negra con mangas cortas, que deja al descubierto sus brazos tatuados casi por completo. Puedo notar que no es Italiano, sobre todo por su forma de hablar. - No eres de aquí, ¿verdad? - digo. - No. - me responde. - Soy de Jalisco, México. - Vaya, estás algo lejos. - digo. Me extiende el trago. Tomo de esté. - Amo ser barman. Durante todo el año junto dinero para el pasaje y elijo un destino diferente para pasar las temporadas altas trabajando en Europa. Este año tocó Italia. - Que suerte la mía. - digo. - Esto está genial. - Si algún día tienes realmente una mala noche, ven que te prepararé mi alma mortal. - dice. - Vaya, ansío probarlo ahora. - Te recomiendo que lo guardes para una ocasión especial. - Pues bien... - digo. - ¿Cómo te llamas? - Gael, ¿Y tú? - Nic. Un tiempo después. - Gael, hazme otro. - digo. - Seria el cuarto, no tienes que conducir ¿no? - dice. - No, tú tranquilo. - digo. - Está bien, pero no te dejare ir a menos que alguien te recoja. - Ooo, podría irme contigo. - digo. Ríe. - Lo siento, pero no me voy con chicos ebrios, aunque sean tan guapos como tú. Suspiro. - Tú también eres guapo. Se apoya en la barra hacia adelante. - ¿Qué es lo que un chico lindo y tierno como tú quiere olvidar como para recurrir al alcohol? - ¿Crees que soy tierno? - digo. - Diablos, no es piropo que tenia en mente oír. - No iba como algo malo, al contario. - dice con una sonrisa. - El amor de mi vida se caso con otra persona; termine con mi novio de tres años y lo que en realidad me pone mal es que no me pone mal. - digo. - ¿Cómo puedes estar un mes con una persona y que después de ocho años lo sigas extrañando, y no extrañar a la persona con la que estuviste tres años? Eso es de una persona mierda, ¿no? - A veces no es el tiempo, es la persona. - dice. Se queda observándome con una mirada dulce. - No se si mi palabra valga algo para ti, pero no creo que seas una persona mierda. Conozco personas así de sobre y tú no eres para nada así. - ¿Cómo lo sabes? Apenas me conoces. - Es la persona, no el tiempo. - dice con una sonrisa. - Eres muy bueno siendo barman. - Gracias. - dice riendo. - Estoy aquí todas las noches. - Lo tendré en cuenta. - digo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR