Esa idea de verdad era muy loca, Khloe jamás se imaginó que existiera una comunidad de hombres lobos. Eso le daba mucha curiosidad, de hecho, quería saber cómo era, así que le propuso a Evan que la llevara allí. Se imaginaba un mundo de fantasía, aunque no podía ver su mente cómo serían las casas, de qué manera convivían, cómo se dividían los poderes y a quién se le obedecía. Se le hacía difícil pensar una comunidad que no tuviera un régimen de gobierno, o tal vez eso solo era un requisito para las personas totalmente racionales, que a pesar de tener más capacidades reflexivas no eran capaz de comportarse bien de manera libre. Contrariamente, Evan no estaba seguro de llevarla por allá, no sabía cómo se comportaban esas personas y Khloe a pesar de que podía entender lo de su faceta de hombre lobo no era como ellos, posiblemente se dieran cuenta e intentaran devorarla o dejarla para su cena. La mujer pensaba en usar un disfraz, podía pegarse pelos en el cuerpo, usar unas orejitas y actuar como ellos, pero, aunque sonaba muy bonito Evan sabía que no eran tontos y no pensaba arriesgarla. En vez de eso le propuso que se quedara, él iría a revisar cómo era esa comunidad y luego vendría a contarle, si es que no lo dejaban allá. Lo que se escuchaba en el bosque es que ellos convencían a los que eran de esa misma r**a para que se quedaran allí, entre más unidos estuvieran más fuertes serían y podrían evitar de mejor manera los ataques de las autoridades y cazadores. Nunca se había ido para allá porque temía que le quitarás su libertad o que hubiera algún tipo de orden para vivir, aunque estuviera en peligro en el condado de Camp, él podía decidir cuándo salir de su cueva, qué comer, al menos mientras tuviera un poco de conciencia, no sabía si allá incluso les imponían a sus víctimas. No quiso seguir hablando sobre el tema, quería aprovechar cada momento con su bella amada. Se acostaron en la cobija que estaba en el piso y se abrazaron por un rato, a pesar de que se decía que Evan era un monstruo, ella se sentía muy segura cuando él estaba a su lado. De alguna manera era un hombre fuerte y podía protegerla. El sentimiento de Evan era diferente, se sentía más sensible y sentía que el amor podía volver a ser parte de su vida, no perdía la esperanza de que algún día tuviera una relación normal.
El tiempo se les pasó muy rápido, hablando y contando algunos chistes llegaron las dos y media de la mañana. Khloe ya tenía mucho sueño, quería dormir, pero antes necesitaba llegar hasta su casa, no podía darse el lujo de pasar toda la noche con el hombre lobo, temía que su esposo se despertara y se diera cuenta que ella no estaba allí. Evan la acompañó hasta unos metros antes de la entrada de su casa, se despidió y prometió verla en cuanto llegará de la comunidad de los hombres lobos, por suerte no quedaba muy lejos, solo era cuestión de caminar por varias horas. Hasta donde sabía estaba muy escondido ese sitio, pero él por medio de sus instintos animales podía encontrarlo. Khloe entró muy sigilosa a su casa, su esposo aún estaba dormido, pero cuando la sintió entrar al cuarto se despertó. Ella todavía tenía la ropa que se había puesto para Evan, era evidente que estaba fuera de casa. “Pero dónde estabas por Dios, mujer”, preguntó el hombre muy inquieto, esas no eran horas de llegar y mucho menos con el peligro que estaba acechando afuera. Khloe un poco nerviosa le dijo que había escuchado unos ruidos afuera, había tenido que salir para ver de qué se trataba, pero no había encontrado nada. Para Blake era lógico quién había hecho los ruidos, no tenía que ser un mago para adivinar que era el hombre lobo. No entendía cómo su esposa podía exponerse así, y más aún, estar tan relajada, como si no estuviera frente a un asesino. Estaba cansado de que siempre pelearan por el mismo tema, así que no hizo más énfasis en eso. pero si le advirtió que era necesario que se protegiera y más ahora que tenía en su vientre a un ser indefenso. Si el hombre lobo los asesinaba su vida se acabaría, se hundiría en la depresión y en la tristeza. El solo imaginarlo le ponía los ojos aguados, de verdad sentía que cuando su hijo naciera sería el hombre más feliz del mundo, no podía perder esa oportunidad.
Mientras todos dormían Evan se dirigió a la tierra de los hombres lobos, no sabía con exactitud en qué estado quedaba, o si estaba en el mismo, desde que era hombre lobo había perdido la memoria sobre la geografía y la historia de su país. Solo sabía que caminando y siguiendo unas señales específicas que solo ellos conocían podía llegar a su lugar de destino. Había adquirido una nueva habilidad, podía comunicarse con algunos animales, era muy extraño porque siempre le comunicaban sus deseos de comida, no había algo más allá de eso, como se lo imaginaban muchas personas. Ya estaba amaneciendo y no podía continuar, así que construyó un pequeño cambuche con unas grandes hojas y se tapó de manera que nadie lo encontrará, puso encima de sí unos troncos pesados, era la mejor manera de dormir y continuar al anochecer. Por su parte, Khloe se fue con su esposo al pueblo, quería ir a la biblioteca para ver si podía encontrar algo con respecto a la comunidad de los lobos. Sí existía tal y como lo pensaba Evan, y había algo escrito sobre eso, podía estar más informada sobre cualquier peligro. Después de buscar por muchas horas y en varios libros, encontró algo, un autor francés hablaba sobre la existencia de comunidades de animales medio racionales, no especificaba que se trataban de lobos, pero era lo más parecido en lo referente a su tema de investigación. Allí estaba su número de teléfono, así que lo llamó para saber si su investigación era real o se trataba de un mero cuento de fantasía. Para su sorpresa el hombre aseguraba la veracidad de todo lo que decía, por medio de una experiencia vivida hace algún tiempo en Estados Unidos. Un día se alejó mucho de su lugar de residencia porque estaba un poco ebrio y vio que había una especie de ciudad pequeña donde vivían animales, se retiró corriendo porque le dio miedo que le hicieran daño, pero en su mente aún estaba ese recuerdo. Muchas personas no lo tomaban en serio, aseguraban que se trataba del mero testimonio de un borracho, pero él no era de las personas que perdían la conciencia con el alcohol, a pesar de estar mareado o como bien dicen popularmente “prendido” sabía lo que había visto. El problema es que nunca recordó cómo regresar allí, cuando le contó a todas las personas quisieron ir a comprobar si era o no verdad, pero regresar por ese camino fue imposible.
Khloe le contó que conocía a una criatura en el bosque que afirmaba lo mismo, el hombre se sintió muy feliz, esa era la oportunidad de mostrarle a todas las personas que no estaba loco. Sin embargo, la mujer le especificó que su amigo no sería ningún objeto de experimentación, ese asunto no podían exponerlo ante los medios. Como invitado era de gran ayuda para manejar mejor la situación, el hombre con ansias de mejorar su reputación le pedía al menos una declaración frente a las personas más cercanas a su círculo. Hasta el tiempo actual seguía haciendo investigaciones, pero no había vuelto a encontrar nada, aunque por medio de muchos libros pudo recopilar algunas cosas. Le dijo que tenía que tener mucho cuidado, cuando llegaba una criatura nueva era sometida a pruebas de fidelidad, o al menos eso había leído, la comunidad podía obligarlo, a quedarse allí al menos por un tiempo, para poder comprobar que no se trata de un fraude. Siempre se cuidaban mucho entre ellos porque había muchas personas que por la obsesión de descubrir algo nuevo echaban todo a perder, empezaban a cazarlos como si fueran trofeos. Aunque estaba en Francia, le dijo que si ella estaba dispuesta a meterlo en el caso él viajaría de inmediato, podía quedarse en algún hotel del condado y así trabajar de su lado. Khloe aceptó su ayuda, pero le reiteró que no podía decírselo a nadie, solo ella se lo permitiría en el momento indicado, asegurándose de que Evan no corriera ningún tipo de peligro. El hombre preguntaba insistentemente quién era ese tal Evan, cuando ella le contó que se trataba de un hombre mitad lobo se despidió, cada cosa que ella le decía le parecía más emocionante, viajaría de inmediato, esa era la oportunidad que había estado esperando toda su vida. Al menos haber escrito su narrativa le había servido para algo, jamás pensó que una persona lo tomara en serio.
El sheriff tomó por sorpresa a Khloe en la biblioteca y vio que estaba buscando libros sobre animales, como él seguía sospechando de ella, aprovechó el momento para interrogarla, sugiriendo que no sabía ni entendía por qué una persona como ella podía estar tan interesada en animales extraños. Ella trataba de evadirlo, pero era muy insistente, trató de no ser grosera, pero sí le dejó claro que no tenía nada que ver con el hombre lobo. “Mira las cámaras de seguridad que junto a tu equipo instalaste y date cuenta que jamás me he reunido con él”, replicó entre dientes. Esa alternativa ya la había contemplado Adam, desde por la mañana revisaron todos los programas, pero no había ningún tipo de rastro. La criatura se sabía cuidar muy bien, para ser un ser medio irracional era demasiado astuto. Al sheriff se le zafó una información que no podía comentarle a Khloe, había mandado dos agentes a que la siguieran, a partir de ese momento no estaría tan sola. Se retiró dejándola con mucho mal humor, ahora se le iba a hacer más difícil planear sus cosas, aunque no creía que la persiguieron en la noche, debido a que probablemente se imaginarían que ella se la pasaba durmiendo y que no salía a altas horas de la noche por miedo, como las demás personas. A pesar de que en ese momento no se iba a reunir con Evan tenía otro pendiente y no quería que las autoridades se dieran cuenta, por lo que tuvo que subirse a un carro de servicio público y dirigirse hacia un lugar donde había mucho trancón. Pudo ver cuál era el automóvil que la estaba siguiendo y cuando se encontraron en un semáforo en rojo se bajó y corrió en dirección contraria a la vida, obviamente los hombres no pudieron perseguirla, no podían dejar aquí tirado su vehículo. Ella se les perdió entre almacenes y andenes llegando por fin a la casa de una reconocida bruja.
Quería que esa señora le hiciera algún ritual para su protección, buscaba algo que le permitiera conectarse más con Evan, para que no le hiciera daño, aunque tuviera hambre. Khloe no tuvo que decirle mucho a aquella mujer, en cuanto la vio notó que su energía era muy pesada, era evidente que traía algo muy fuerte, en su destino se veía el constante peligro que corría, así que le empezó a preguntar de qué se trataba más específicamente. No obstante, Khloe no quiso decírselo a ella, solo le mencionó que vivía en la zona donde estaban ocurriendo los recientes asesinatos a causa de una criatura extraña. La bruja sacó un diente de león que tenía incrustado en un hilo grueso y n***o, le hizo unos rezos, pasó unas ramas por encima del diente y lo tiró en un recipiente de metal con fuego encendido. Luego de eso, lo sacó, el diente ya estaba totalmente n***o y se lo puso en el cuello a su cliente, le aseguraba que con eso pasaría nada, podía evitar ser una presa fácil de los depredadores. Khloe le dijo que lo principal era protegerse contra los lobos, ella le reiteró que eso era efectivo contra cualquier tipo de bestia, por alguna razón mientras lo tuviera puesto no la verían como simple humana lista para ser devorada, sino como una especie de igual. Eso era precisamente lo que la mujer necesitaba, que ellos la aceptaran en su comunidad para poder ir a investigar sin tener ningún problema, también le pidió otro para su esposo, no quería que le pasara algo malo. Desafortunadamente, para podérselo dar él tenía que ir personalmente, el ritual lo tenía que hacer directamente la persona que buscaba ser protegida. Eso era muy difícil, Blake no tenía mucho tiempo y además de eso no creía mucho en brujerías y hechizos, pero de algún modo trataría de convencerlo. Después de eso se fue para su casa, ya estaba más tranquila, había logrado hacer todas las vueltas que quería. Adicional a eso, ahora tenía pendiente un gran invitado que la ayudaría a descubrir ese mundo nuevo que se presentaba en la comunidad de los lobos.